Sí, ya sé que el planteamiento que sugiero en el titular de este artículo ni es cercano ni, seguramente, es realista ni posible. Pero regreso de un desayuno multitudinario con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y puedo constatar que, finalizado el acto, escuché al menos una decena de comentarios en este sentido: "si Page, y no Pedro Sánchez, fuese el inquilino de La Moncloa, ¿serían las cosas muy diferentes?
". Mi respuesta, para lo que valga en un ejercicio quizá de política-ficción, es: sí, todo sería por completo diferente. Porque la política española depende mucho, demasiado, de la personalidad de quienes la conducen.
Déjenme decir, en primer lugar, que para nada comparto las opiniones que tratan de descalificar a Emiliano García-Page porque, dicen -sobre todo desde la oposición 'popular'--, ni rompe con el PSOE 'sanchista' ni obliga a 'sus' diputados castellano-manchegos a hacer cosas como, por ejemplo, secundar una moción de censura contra el Gobierno central del Sánchez.
Obviamente, no es el papel de García-Page romper abiertamente con su partido al modo como lo han hecho Felipe González o Alfonso Guerra, por ejemplo. El papel de Page es crítico con un 'statu quo', impulsado desde La Moncloa, que él no comparte; pero su crítica tiene el valor de hacerse 'desde dentro', que es un valor que han perdido, por ejemplo, los ataques dirigidos a Pedro Sánchez por parte de un muy irritado Felipe González. Y sus críticas a la acción de Sánchez son, la verdad, contundentes: ya no le aprecio esa excesiva prudencia que algunos siguen achacándole a la hora de expresar su malestar con la conducta del Gobierno en general y de Sánchez en particular.
¿Deberían haberse convocado ya elecciones generales? Hace un año, respondió Page. ¿Están las cosas mejor o peor tras la época Sánchez? Peor. ¿Debería el presidente someterse a una cuestión de confianza? Debería. Y así siguió el líder castellano-manchego desgranando respuestas inequívocas, que me parece que se alinean bastante con lo que una mayoría de la gente expresa en los sondeos sobre la corrupción, los incumplimientos, la falta de veracidad*El mensaje de Page llega en un momento en el que la ciudadanía está especialmente 'caliente' con lo que está ocurriendo en los tribunales, en las instituciones, en los medios.
No pude hacerle las preguntas que me hubiese gustado hacer: Si usted fuese el Presidente del Gobierno, ¿mantendría la actual política de hostilidad hacia la oposición, hasta el punto de que hoy los señores Sánchez y Núñez Feijoo ni siquiera se saludan? O también: ¿debería convocarse ahora un Congreso extraordinario del PSOE, que corrija tantas disfunciones en el partido creado por Pablo Iglesias (Posse) y que incluso posibilitase un relevo en la secretaría general?
Porque eso es lo que sobrevolaba en el desayuno en torno al presidente castellano-manchego. El relevo de Sánchez al frente del partido. La necesidad de acometer una nueva etapa, lo que no tiene por qué significar una censura a la totalidad de la gobernación del 'sanchismo': se han hecho cosas buenas, y se siguen haciendo en el campo económico, en el internacional, en el de algunos derechos sociales. Sánchez mantiene el timón, y ahí están los titulares en los que, en un discurso en Barcelona, vuelve a comprometerse -demasiado tarde-- a presentar los Presupuestos. Lo que ocurre es que 'el debe' está superando con creces al 'haber', y eso es más o menos lo que alguien como Page, única voz abierta y verdaderamente crítica dentro del PSOE, viene diciendo.
Y, es ya digo, lo que comentaban bastantes voces entre los asistentes al nutrido desayuno convocado por Europa Press. Puede que no sea Page el llamado a reemplazar, cuando sea, a Sánchez al frente del socialismo español. Pero ese reemplazo se hace necesario para cambiar el rumbo de la política del país: hay que encontrar a alguien más dialogante con la oposición, más intransigente con el independentismo exigente, más convencido de que se precisa más transparencia y menos maniobras orquestales en la oscuridad.
Y si, para iniciar una época de diálogo, hay que cambiar cuanto antes los rostros de quienes hoy representan nuestra política -ojo, que hablo en plural, aunque hoy no toque referirse a la oposición--, pues se cambian. Hace tiempo que los españoles no tienen la política (ni, a veces, los políticos) que se merecen, cuánto siento decirlo.
Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.