La degeneración del sanchismo

Francisco Muro de Íscar Colaborador de Opinión

Sigue a MadridActual en Google
Añadir a mis fuentes favoritas

Que un presidente del Gobierno que tiene colonizadas las instituciones, abandonado el Parlamento, olvidados durante casi cuatro años los Presupuestos Generales del Estado y que no dispone de mayorías seguras para gobernar, diga que la alternancia en el poder provocará una involución democrática es otro síntoma de la degeneración del sanchismo, por no decir del socialismo, tal como funciona hoy en España.

En sus orígenes, el socialismo de Marx o de Lenin creía en una democracia para la inmensa mayoría del pueblo pero excluía a los capitalistas y los opresores. Al final, allí donde se implantó y donde sigue funcionando fue siempre una dictadura de unos pocos (los dirigentes del partido) sobre el pueblo entero. Los comunistas pensaban que al suprimir el capitalismo también habrían suprimido sus crisis, pero acabaron sustituyendo un capitalismo privado por un capitalismo de Estado. Costó mucho que los socialistas españoles abandonaran el marxismo y que abrazaran la socialdemocracia. Eso es historia, pero buena parte de quienes se sientan hoy en el Consejo de Ministros o en el Parlamento siguen pensando que sólo un control por el Estado de los medios de producción, de los bancos, de los medios de comunicación y de la justicia permitiría una sociedad más justa e igualitaria.

En el caso de los bancos, se han relajado un poco y recurren a ellos para pagar sus deudas electorales; en el de las grandes empresas, que crean riqueza y empleo, si no pueden controlarlas entran en sus consejos de administración con el dinero de todos, pero en ambos casos les siguen molestando sus beneficios. Gestionando y reglamentando todo, el aparato del Estado ha invadido la sociedad entera, una sociedad civil que hoy está "sumergida" porque casi todos los gobiernos de la democracia, no solo los socialistas, han querido que desapareciera y no molestara.

Lo mismo sucede con la educación, ahora que conocemos la catástrofe educativa que denuncia el Informe Pisa. Nada que no pudiéramos imaginar, nada que no se hubiera denunciado en decenas de informes. Lo mismo que en Ceuta, cada Gobierno socialista -los de derechas apenas han hecho algo por la educación en sus mandatos- ha aprobado leyes que han ido empeorando la calidad de la educación, reduciendo la autoridad del profesorado y formando ciudadanos cada vez más incultos, con menor capacidad crítica y autocrítica, con menores recursos y menores conocimientos. La escuela ha sido el laboratorio para los experimentos del socialismo, como la Ley de Nietos, felizmente paralizada por el Tribunal Supremo, es el instrumento para cambiar el sentido del voto de un electorado engordado artificialmente.

Arriba sólo se ve la superficie, un Estado al servicio de un partido, el economicismo y la burocracia. Se ha constituido un Estado ficticio, dogmático, que prohíbe, regula, controla todo, incluidas las grandes empresas privadas, e iguala por abajo y que así ha invadido la sociedad entera. Para desarrollar su proyecto y para mantener la fidelidad de su electorado a base de subvenciones, subsidios y paguitas, se necesitan cada vez más impuestos y más cargas sociales. Los sacerdotes del socialismo -ministros, altos cargos tertulianos, socios de conveniencia, etc.- interpretan al profeta (no hace falta decir quién es el profeta), y manipulan, lanzan bulos, perdonan, acusan, elaboran listas de los amigos y enemigos como una hermandad al servicio del que manda. Se trata de hacer que la realidad parezca lo que les conviene a ellos. Es un socialismo -si el sanchismo es socialismo- sin valores que sólo busca retener el poder al precio que sea. Y si la sociedad civil no se organiza y hace algo, van camino de conseguirlo.


Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.

Preguntas para el debate:

Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.

¿Crees que la alternancia en el poder es necesaria para mantener la salud democrática, o piensas que hay otras formas de garantizarla?

¿Qué papel debería jugar el Estado en la regulación de sectores como la educación, la banca y los medios de comunicación?

Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar esta noticia.

Escribe un comentario

Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.