¡Con la de cosas buenas que hemos escrito sobre ZP!

¡Con la de cosas buenas que hemos escrito sobre ZP!

Sigue a MadridActual en Google
Añadir a mis fuentes favoritas

MADRID 24 May.

Repaso lo escrito por mí mismo en dos libros sobre Zapatero hace 15 años y me quedo perplejo: ¿es este hombre el mismo que, contra viento y marea, negoció con ETA, como relataba 'El Zapaterato'? ¿Es aquel Presidente del Gobierno que modernizó la legislación sobre igualdad y que trató, a veces con graves errores, de 'normalizar' la territorialización, como escribía en 'La Decepción?'. En 15 años, en este país han pasado muchas cosas. De hecho, apenas en una semana han pasado muchas cosas. Todo se está trastocando más de lo que ya estaba.

Te marchas fuera una semana y, cuando regresas y compruebas la magnitud del desastre, parece que ha transcurrido un siglo. No porque yo haya estado ajeno al estallido del 'zapaterogate', que allá en Panamá, donde me hallaba trabajando, es tema que provoca muchas salpicaduras, sino porque, al aterrizar, percibes que, pese al terremoto, en el fondo todo parece seguir igual. Y, contradiciendo a las optimistas -y calladas- fuentes oficiales monclovitas, a una oposición que sigue como sin percibir bien el calibre de los acontecimientos y a una opinión pública que parece estar pensando en otra galaxia, lo cierto es que aquí sí que van a pasar cosas. Están pasando cosas, demasiadas y a demasiada velocidad. Y las que pasarán.

Me resulta inconcebible que, con la caída -porque eso es, y además irreversible, con toda la presunción de inocencia que usted quiera- de otro de los hombres de su círculo más íntimo, Pedro Sánchez, sin dar una explicación, siga insistiendo en que no solo no convocará elecciones generales anticipadas, sino que concurrirá a las próximas y además las ganará: hasta 2031 piensa seguir. Y sorprende que la opinión pública y publicada lo acepte con normalidad. La historia de los últimos 15 años, de los últimos ocho años, de esta Legislatura tremenda, es la de una constante degradación, que afectó desde a la anterior jefatura del Estado hasta a las estructuras institucionales y territoriales, para no hablar de las económicas y las morales.

Claro, si todo se ha transformado, muchas cosas para peor, cómo no se iba a transformar, si aquí no existen los controles adecuados, alguien a quien, dígase ahora lo que se diga, teníamos por persona honrada y poco ávida de poderes, lujos y estatus económico como Zapatero. Los que le tratamos en otra época conocíamos sus puntos flacos, su falta de formación, pero también su osadía al acometer ciertos temas sociales, como el matrimonio homosexual, o una negociación con ETA que acabó con el fin de la propia banda armada. O intentar la solución del incipiente conflicto separatista catalán, que acabó en desgracia, porque Zapatero incumplió lo prometido a Artur Mas -quien ganase las elecciones sería president de la Generalitat- y generó en Mas lo que no era: el líder del independentismo más radical.

Deberíamos haber vigilado más a ZP. Como a Santos Cerdán o a Ábalos, por poner apenas tres ejemplos (hay más) de quienes integraban el círculo íntimo de Pedro Sánchez. No consta ninguna intervención directa de este en las tramas de corrupción de sus lugartenientes, ni tampoco en las trapisondas -quizá no penales, pero sí impresentables- de su círculo familiar. Pero hay, al menos, una seria 'negligencia in vigilando' por parte del presidente: el poder corrompe, y el poder absoluto, como Sánchez lo quiere, corrompe absolutamente. El debería saberlo hace tiempo y haber hecho más caso a esos odiados periodistas que le advertían. Y, de paso, tendría que haber sido más, mucho más, transparente y cercano a la ciudadanía, no solo a los suyos.

Y en la periferia, ¿qué? No se defiende, como algunos intentan, a Zapatero hablando de los negocios de otros ex presidentes, como Aznar o Felipe González; y arreglados estamos si quienes salen a la calle a protestar contra los excesos del 'sanchismo' van de la mano, como este sábado, de Alvite o de Alvise. Tiene que cuidar el PP sus compañías porque, definitivamente, está llegando su hora. La de demostrar que puede gobernar eficazmente, sin necesidad de populistas ni alborotos. La era en la que Zapatero aún conservaba el prestigio por lo bien hecho y se trataba de olvidar lo negativo de su gobernación inexperta, pasó. Ahora, claramente, también está pasando la 'era Sánchez': ya es más problema que solución, y eso, más bien a corto que a largo plazo, es el fin. La Moncloa es Numancia: caerá. El ciclo está completándose. Ha llegado la hora de preguntarse: ¿qué sigue?


Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.