Si no el más mortal, el último zarpazo musical de Vega sí es su disco "más honesto" y la ha refrendado como una de las autoras españolas en mejor forma, con un meritorio debut en el segundo lugar en ventas, la mayoría anticipada, sin apenas promoción, sin sonar en radiofórmulas ni una discográfica detrás.
Quien sí estaba para arroparla fue su manada "fiel", público que este viernes acudirá a la sala But de Madrid para la presentación de un trabajo autoeditado "y kamikaze" que requería garra y "coraje", por lo que lleva por título el nombre en inglés de Lobezno, su héroe favorito del cómic, "Wolverines" (La Madriguera Records).
"Está lleno de canciones viscerales que apelan a instintos primarios, lo que me hizo sentirme muy identificada con los lobos, un animal solitario que, al mismo tiempo, protege mucho a los suyos", explica en una entrevista Mercedes Mígel, alias Vega (Córdoba, 1979), que creó su propio sello para el lanzamiento de su quinto disco, una "cueva" personal en una industria "impersonal".
Aunque ella no lo diga, "Wolverines" es probablemente su mejor álbum hasta el momento, a tenor de las primeras reacciones y a la participación de una primera figura como Raphael en el tema que le da título.
"Escribí la melodía pensando en él. Soy muy fan de él desde pequeña y lo concebí como un pequeño tributo", cuenta la artista, que mandó la canción a su icono solo para mostrársela, con la sorpresa de que Raphael respondió que quería cantarla con ella. "Este disco empieza con buen pie", pensó entonces.
Los años no pasan en Balde. "Se nota que tengo treinta y tantos", razona la artista, que ha dejado atrás la "melancolía" de discos pasados y la preocupación por las canciones "radiables".
"¿Miedos? Ya pocos, en todo caso respeto", asegura Vega, que en "Febrero", título por el mes de su nacimiento, incluye unos reveladores versos de Xoel López, "el mejor compositor que hay en España": "Morir es aprender a esperar, y vivir, vivir es aprender a ver en la oscuridad".
Su "honestidad" y madurez se percibe en los temas, en las letras y también en el cuerpo que ha tomado su carismática voz grave, que no suena "tan políticamente correcta" como en álbumes previos, sino más cercana a sus conciertos, donde a esta mujer-loba le sobreviene la metamorfosis licántropa.
"Yo también soy una mujer con el rock en la garganta", afirma, al mencionarle el parecido que existe entre su forma de interpretar algunos temas como "La conjura de los necios" y la de su amiga Luz Casal.
Liberada de prejuicios, en "Martes (marcha nupcial)" se atreve a hacerle un guiño a Galicia, su "segunda casa", con un épico coro de gaitas a cargo de Budiño, que rompe y eleva esta canción a mitad de recorrido, convirtiéndola en una de las más singulares de su producción.
Aún falta por llegar "El alud", "un señor tema", una metáfora que utiliza la adicción a la cocaína para hablar de "las relaciones tóxicas de dependencia que dilapidan todo lo que hay a su alrededor".
"En mis primeros discos ahora me cuesta reconocerme. Hasta 'Metamorfosis' (2009) todavía me preguntaba si podría dedicarme a esta industria", reconoce Vega.
Aquel álbum, con éxitos como "Mejor mañana" o "Idiota" fue un importante punto de inflexión en su carrera, al que seguiría "La cuenta atrás" (2011), quizás una transición necesaria, argumenta, que además le deparó una nominación al Grammy Latino.
Tras el rastro del público que apoyó aquella candidatura al otro lado del Atlántico, Vega viajará en 2014 a América para promocionar su nuevo trabajo. Antes, pasará el 15 de noviembre por Granada (sala Planta Baja), el 16 por Málaga (Eventual), el 21 por Santiago de Compostela (Capitol) y el 28 por el Gran Café de León, por citar algunas fechas de su "tour" español.