Biznaga transforma en punk furibundo y bailable "el desencanto del 15-M"

Biznaga transforma en punk furibundo y bailable "el desencanto del 15-M"

Casi en paralelo con la ocupación del 15-M en busca de un cambio de paradigma político y social nacía una nueva banda, Biznaga, que erigida hoy en una de las mejores embajadoras del rock español analiza en su aplaudido nuevo disco y a través de temas furibundos y bailables qué fue de todo aquello una década después.

"El desencanto del 15-M se ha transformado, pero no ha desaparecido", señala como principal conclusión Jorge Navarro, bajista y letrista de este grupo formado en Madrid pero de simiente malagueña (de ahí su nombre) que completan Álvaro García (voz y guitarra), Pablo Garnelo (guitarra) y Jorge Milky Ballarín (batería).

Aquella, recuerda en una charla, "era una España arrasada por la crisis de 2008" y, con aquella energía que "bullía" en el ambiente, solo un año después del asentamiento de Sol los Biznaga publicaron su primer disco corto, titulado sencillamente "EP" (2012), que incluía el ya emblemático tema "Adalides de la nada".

A él vuelven en "Bremen no existe" (Montgrí), su cuarto trabajo de estudio, con un tema autorreferencial llamado "Cómo escribimos Adalides de la nada", estableciendo "un diálogo temporal" entre pasado y presente que habla "de las aspiraciones que no se materializan", igual que los músicos del cuento de los hermanos Grimm que nunca llegaron a su destino.

"No nos gusta nada pontificarnos y por eso somos los primeros críticos con nosotros mismos, porque hay que verse en un espejo", opina Navarro ante este disco que está lleno de autocrítica, como en "esa carta de amor-odio" que es "Contra mi generación" (aunque hay "un rayo de luz" en el estribillo cuando dice "Lo que no pudimos hacer aún es posible, tal vez").

El reproche a las "juventudes comatosas" que disfrutan del 5G pero viven presas de los "antidepresivos" se ve también en "Filósofxs Intempestivxs", sobre esa "actitud inmovilista en la que podemos caer todos en algún momento y que consiste en arreglar el mundo a las 3 de la mañana con una copa en la mano".

Las razones de un disco tan desencantado como este justo cuando se halla en el poder el Gobierno más progresista de su democracia hay que encontrarlas, primero, en las consecuencias de estos dos años de Covid-19. "Son cosas que la pandemia no se inventó, pero que ha acelerado o constatado", argumenta.

"Más que una crítica a Podemos, lo es sobre todo a la política parlamentaria. Sus dinámicas son las que son y el Gobierno del PSOE en connivencia con Podemos solo ha evidenciado que muchas de las promesas que se siembran no se materializan por fuerzas mayores e intereses económicos muy grandes", lamenta el bajista.

Como conclusión, Biznaga invita en trallazos musicales de espíritu punk como "Madrid nos pertenece" a reclamar de nuevo las calles. "Es algo muy presente en este disco y que no estaba en el anterior: el anhelo de calle, de reencontrarnos y reiniciar las cosas para poner en marcha proyectos de índole cultural, social o lo que sea".

Frente a su álbum previo, "Gran Pantalla" (2020), que era "mucho más cerebral o analítico", "Bremen no existe" se presenta como un trabajo "más emocional, romántico y callejero" y son muchos los especialistas que hablan de él como la colección de canciones más depuradas que hayan hecho nunca.

Entre los temas que probablemente han venido para quedarse están "La escuela nocturna" (con versos como "La noche es nuestra y el día de los demás") o "Domingo especialmente triste", en el que han contado con la colaboración de Isa Cea, de Triángulo de Amor Bizarro, en un encuentro que parecía inevitable desde hacía tiempo.

Ahora toca el turno de llevarlo de gira. Así, el 29 de abril estarán en Bilbao (Santana 27), el 6 de mayo en la localidad barcelonesa de El Prat de Llobregat (La Capsa), el 7 de mayo en Valencia (Auditori de Burjasot), el 20 de ese mes como parte del Festival Tomavistas de Madrid y el 26 de junio en el Mallorca Live Festival, entre otros.