“La mutación del primo mentiroso o el estilo que mata”: Francisco Nieva más actual que nunca

“La mutación del primo mentiroso o el estilo que mata”: Francisco Nieva más actual que nunca

Francisco Nieva (Valdepeñas, Ciudad Real, 1924 – Madrid, 2016) fue el ganador, en el año 2004, de la primera edición del Premio de Novela Ducado de Loeches con “La mutación del primo mentiroso o el estilo que mata”, una obra de inmensa profundidad que él mismo calificó de “un texto con varios planos de verosimilitud, siendo como es una gran mentira (...) [o] una mentira veraz”. La obra fue originalmente publicada entonces y en este 2025 ha sido de nuevo recuperada por Amarillo Editora, en una labor fantástica de recuperación de un artista que no debe caer en el olvido. 

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La novela, que sin duda contiene tintes biográficos, cuenta la historia de un joven manchego, perteneciente a una familia venida a menos en la España de la primera mitad del siglo XX que debe mudarse a casa de sus parientes en Auxerre, Francia. Trasladado junto a sus padres a los pies de una inmensa mansión de estilo aristocrático y barroco, nuestro protagonista iniciará el camino hacia la adultez de un modo desenfrenado y arriesgado: el desfogue del deseo, la prostitución, la mentira… todo será válido en este nuevo ambiente, tan alejado de la España rural. En la maison de lujo, además, conocerá a su primo Lambert, un joven enfermo, bello y mentiroso patológico, que recibe un tratamiento médico de hipnosis que le provoca inmensos delirios. El ambiente que rodea a ambos familiares tendrá mucho peso en el desarrollo de los acontecimientos, creando una especie de microcosmos donde el primo mentiroso despliega sus invenciones y donde el narrador descubre el inmenso poder que puede llegar a tener el engaño. 

La prosa de Francisco Nieva es onírica y bella, y convierte la novela en un espejo deformante de la realidad, al más puro estilo del arte barroco. Inmersos en este trampantojo acaparador y misterioso, el autor nos ayuda a imaginar cada rincón de una historia familiar que se desmorona por momentos –resulta evidente que ese hogar en ruinas es una metáfora de una Europa vieja y decadente, donde el tiempo parece haberse detenido—. Dentro de este nuevo universo, la mentira no es un pecado, sino la más pura forma de imaginación y expresión artística. De este modo, con su narración, Nieva obliga al lector a entregarse por completo a la novela y dejar atrás todo tipo de remilgos o de escrúpulos, con el objetivo de que pueda perderse entre los excesos de la historia, tan disparatada como válida.  

¿Está loco el escritor? Que el lector se adentre en esta obra, y después lo decida.

@estaciondecult

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