“Cuando ellos se van” (Plaza & Janés, 2025) es una oda a la pérdida de un compañero de vida. En ella Julia Navarro (Madrid, 1953) sorprende a sus lectores con una escritura alejada de la novela clásica y del thriller histórico que conformaban su recorrido profesional anterior. Tras “Una historia compartida” (2023) y “El niño que perdió la guerra” (2024) ahora presenta una obra íntima y reflexiva.
“Cuando ellos se van” no es una novela al uso. Es, más bien, un ensayo narrativo que se acerca a un diario personal. Comienza contando, de forma narrativa, su acercamiento y recorrido temporal con Argos, su perro. Tras su fallecimiento, la autora toma la valentía de narrar y explicar su amor por estos animales. Se sumerge en un flashback constante mediante el cual nos introduce en su vida personal y la de sus acompañantes. Nombra a familiares y a los animales que han pasado por su vida: Tifis y Argos.
Tras el primer capítulo, la obra hace un recorrido por la importancia de los animales y sus influencias a través de la literatura, la historia y el arte. El texto hace también referencia a la Declaración Universal de los Derechos Humanos para hacer una crítica firme de la misma por su olvido de los animales. Navarro muestra casos personales vividos de personajes que carecen de empatía y educación hacia ellos, demostrando lo que a su juicio es un déficit en el sistema educativo. Además, es indudable la crítica hacia la política española, afirmando que no debe “mirar hacia otro lado”.
A partir de aquí repasa el papel de estos seres desde los inicios de la historia, a través de ejemplos de lealtad y fidelidad de los canes tal y como se refleja en la literatura. Nombra de forma repetida al personaje Ulises y su mascota Argos, uniendo relaciones e historias compartidas para demostrar la bondad de los mismos. Tras hacer ese camino continúa mostrando anécdotas históricas para demostrar lo que defiende firmemente: la bondad y compromiso animal.
No faltan en el repaso de esta autora las referencias cinematográficas y pictóricas. Navarro recuerda cuadros en los que los animales tienen una influencia y un significado claro, desde los más explícitos hasta aquellos en los cuales se reflejan como un matiz, pero significan mucho más que eso. De las pinturas rupestres hasta cuadros realistas, la autora refleja todo un mundo que quizá ha quedado inadvertido. Tampoco se quedan fuera del repaso eventos actuales como las fiestas populares y las celebraciones tradicionales con animales. De ellas critica el maltrato al que muchas veces son sometidos y los circunscribe a etapas civilizatorias del pasado que aún perviven hoy.
Navarro también explora el reflejo de los animales en el cine y explica el significado de su presencia en las pantallas y lo que, de acuerdo con lo que aparece en las películas, aportan a la sociedad. Se mencionan producciones de muy distinta clase, desde películas históricas hasta las más clásicas de Disney como “La dama y el vagabundo”, desde series míticas hasta personajes infantiles como Mickey Mouse o Goofy. La autora se muestra convencida de que no hay un solo ámbito cultural que sea ajeno a la presencia animal y hasta la música refleja un significado de profundo respeto hacia todas las criaturas.
Capítulo tras capítulo, la autora rinde un homenaje a los animales que la han acompañado y, a la vez, se desnuda en estas páginas a través del uso de la primera persona, y a través del tono narrativo, que es cercano, claro y sincero. Toma valentía para criticar, felicitar, mostrar y emocionar, pues no es una novela normativa, es un libro abierto que permite ver su interior y sus sentimientos. Sin duda, es su forma de despedir y pasar el duelo por la pérdida de su mascota. Como dice Navarro, Tifis y Argos son testigos de todos estos libros. Sin embargo, Barbie, su actual acompañante, guardará los secretos de los siguientes. Pero, sin duda, esto no solo va por ellos, va por todos aquellos canes que nos enseñan lo que es el amor incondicional.