Woody y el 'éxito'

Woody y el 'éxito'


Un romántico indomable e irreverente. También un hacedor y dador de grandes papeles. Woody y sus gafas que todo lo ven.  Lo demuestra con Blue Jasmine que podrá gustar más o menos, pero puedo confirmar que todos la respetarán.

¿Por qué?, porque trata sobre los rincones sucios de las alcobas. Además, cuenta la vida de gente pudiente con problemas y eso siempre da mucho morbo. Porque se emparenta con personajes reales y porque Woody Allen es un escritor magnífico que se sabe rodear de los mejores.

Cate Blanchett, no puedo decir que interprete como el alter ego de Mr. Allen. Seguramente podría reflejar sin problemas, un retrato del propio director neoyorkino sin ninguna dificultad. Por descontado que no es necesario, pues su papel está más destinado al lucimiento de sus dotes femeninas de gran  dama de la pantalla que,  a un cómico psicoanalizado y de origen judío. No sé si pensó el maestro y director, en ella como destinataria de su próximo regalo interpretativo y flor con dotes regenerativas.

Porqué por la noche todas las gatas, son jazmines azules.

Este jazmín deja un penetrante y fino aroma al concepto de éxito en la vida por cualquier medio. Aunque conlleve unas consecuencias dramáticas, y Cate Blanchett ha presentado su candidatura firme a ser seleccionada para la conquista (más que probable) de algún premio importante durante alguna noche lunática en Hollywood.

¿Veremos al gran cogiendo un avión a Hollywood (Los Ángeles, California) este año? Solamente si él lo desea, por supuesto. Pero, pienso que sería bonito que el público, en general, se rindiera a los pies del genio de Brooklyn.

En cambio sí ha tomado una línea bidireccional entre Nueva York y San Francisco (California), y claro con tanto viaje y su espléndida clarividencia ha tenido tiempo en pensar en sus historias favoritas. Entre costa y costa, Mr.  Woody se ha inspirado para escribir un guion de categoría de suprema actualidad. Mr. Allen otorga el protagonismo de su creación en Blue Jasmine a la gran Mentira. Cuando esta faceta contamina todas las actitudes de la vida, tanto las que están a la vista como las ocultas, aunque estén encerradas en cuatro paredes desconocidas y opresoras.

Este 2013 puede ser el año Woody Allen, lo seguro es que es el año del azul. Ya que, recordando la vieja Blue Moon interpretada por el grupo The Marcels en 1961, quizás Woody la escuchase por primera vez en el camerino del local Blue Angel, en el que actuaba con sus monólogos a la edad de 25 años. Y desde entonces, sigue fiel a sus principios.

Cambiar de nombre no garantiza un nuevo comienzo y el éxito. La edad para Allen es sinónimo de flexibilidad y resistencia mental, capaz de compaginar con excelencia distintas actividades y dejarnos boquiabiertos. Y para ello, utiliza sus temas preferidos, entre ellos, la música y el cine (amor y desamor). En Blue Jasmine el autor se centra en la parte más oculta del desastre.

Sus personajes se pueden reconocer al instante en las primeras páginas de los diarios.

Desde sus parejas de baile en esta canción de letra olvidada, como su marido más delgado y siempre convincente Alec Baldwin o su hermana, una sencilla y simplemente natural e inolvidable Sally Hawkins. Sin olvidar a las tensas relaciones con los personajes interpretados por un resolutivo Peter Sarsgaard, el arrepentido novio de su hermana por Bobby Cannavale, el papel de hijo por Charlie Tahan, Andrew Dice Clay, el doctor o jefe interpretado por Michael Stuhlbarg o los pequeños bárbaros usado como paño de lágrimas, los jóvenes Daniel Jenks y Max Rutherford.

Y Cate Blanchett interpreta la partitura escrita por él, con una profesionalidad fuera de toda duda, intentando reinventarse en las diferentes situaciones, cambiando sus costumbres y habilidades cuando los renglones de su personaje se escriben torcidos. Felicidades por el éxito que alcanzará con su papel.

Así, me congratulo por la vuelta de Woody Allen a la comedia más dramática, de características sociológicas y la lucha de sexos más actual y verdadera. Acortando las distancias entre las distintas clases sociales. Revelándose la triste flor escondida entre tanta apariencia y poder económico.

Así de genial es Woody. Hasta el infinito... o más allá. Felicidades por los éxitos y premios que... conseguirá.

Nino sin Amélie