Cada uno debe enfrentarse a su realidad y sacar lo mejor de sus circunstancias. Esto es precisamente es lo que perseguía Violeta Parra (1917-1967). La artista chilena ha sido personificada en la gran pantalla de la mano del equipo de Andrés Wood. El resultado: la película biográfica de una de las folcloristas más importantes de América.
Hija de un profesor de música y una campesina, Violeta creció junto a sus hermanos cantando y jugando entre barracas. La situación de la humilde familia empeoró con la muerte de su padre, teniendo Violeta apenas 14 años. Poco después comenzaría su carrera como artista: cantautora, pintora, bordadora y hasta escultora y ceramista. La vida de Violeta Parra será una vida llena de alegrías y tristezas, de continuos viajes en los que recolectó la cultura chilena y la reveló al mundo.
Al igual que Violeta Parra, Andrés Wood (director y guionista chileno) muestra al mundo qué es Chile mediante el arte. Ha dirigido películas como Machuca, La buena vida o Historias de fútbol que, de la misma manera que Violeta se fue a los cielos, las historias pertenecen al pueblo chileno. En este caso la protagonista, encarnada en Francisca Gavilán, fue una mujer de carácter inquieto que no le temía a nada. Con un carácter difícil, Violeta siempre antepuso su trabajo a los demás, por eso su querido Gilbert Favre (Thomas Durand), y así como todos los que estuvieron a su alrededor, asumieron que Violeta era indomable. Y así de salvaje la retrata Wood escogiendo sólo aquellos encuadres que intensifiquen esta característica intrínseca de la cantante. Con planos arriesgados, la estructura narrativa lineal de la historia se adorna de belleza visual. Los pigmentos dorados de Chile se combinan con las gamas de colores grises que envuelven los países europeos que visita. Así, el contraste de tonalidades envuelve un excelente trabajo interpretativo de los actores principales.
Por lo tanto, Violeta se fue a los cielos es una película biográfica que gustará a aquellos interesados en sumergirse en la vida de una artista folclórica. Durante 110 minutos se respira el aire chileno y se escucha el interior de un país que queda por descubrir. La obra del equipo de Andrés Wood muestra a una Violeta Parra que se desvivió por su trabajo e intentó sacar lo mejor de cada situación. Venciendo su realidad ella, aún hoy, sigue siendo fuente de inspiración.