Víctor Moreno se adentra en el subconsciente de la urbe en "La ciudad oculta"

Víctor Moreno se adentra en el subconsciente de la urbe en "La ciudad oculta"

Es Madrid pero podría ser Marte. El cineasta Víctor Moreno se adentra y observa el subsuelo urbano como si del espacio exterior se tratara en el documental "La ciudad oculta", que llegará a los cines el próximo 31 de mayo y compite esta semana en la 16ª edición del Festival DocumentaMadrid.

La cámara de Moreno (Santa Cruz de Tenerife, 1981) recorre túneles, raíles, turbinas y conductos de ventilación en un viaje sensorial y de abstracción poética que invita a "ampliar nuestra percepción de la ciudad" y a reflexionar sobre los espacios construidos por el ser humano, según ha explicado el cineasta.

Este último aspecto lo vincula con su anterior trabajo, el documental nominado al Goya "Edificio España" (2014), un registro del proceso de demolición y posterior abandono del emblemático edificio de la plaza de España de Madrid, objeto de una de las operaciones inmobiliarias más polémicas de la capital de los últimos años.

"Me interesa explorar los espacios que construimos traspasando el límite de la cotidianidad, darle peso a lo volátil, poner al mismo nivel a personas y objetos para ampliar la percepción", afirma Moreno.

"La ciudad oculta" nació de sus viajes en Metro y por la calle. "Iba de estación en estación y veía esa superficie en negro o miraba por las rejillas de las alcantarillas y me preguntaba qué habría detrás de esa oscuridad, esa especie de abismo".

Moreno penetra en la oscuridad como si fuera un agujero negro y llegara a una dimensión desconocida. Luz y penumbra, chispas de fuego, gotas de agua o riadas conviven con máquinas -taladros, vagones, turbinas, pantallas-, trabajadores subterráneos que parecen astronautas y animales, desde gatos y ratas a bacterias.

El espectador puede pensar en "Alien", pero también en las videoinstalaciones de Bill Viola o en retratos de pintores tenebristas como Caravaggio.

"El límite entre cine y arte se desdibuja afortunadamente", opina Moreno, "la experiencia audiovisual debe ser compartida y es importante que el público esté abierto a todo tipo de propuestas, si se ve en un cine o en un museo, no importa, mientras sea en pantalla grande".

Moreno renuncia a la narrativa convencional, no hay personajes ni diálogos, todo el esfuerzo está puesto en la recreación de atmósferas, con imagen y sonido y con un gran trabajo de postproducción en éste último campo.

"Quería jugar con la experiencia sinfónica, me he inspirado en la música experimental de principios de siglo", afirma Moreno. Casi todo está capturado en vivo y mezclado posteriormente, desde el zumbido de las máquinas a la respiración humana, el goteo del agua, las sirenas o el tráfico del exterior.

"Por un lado es una representación del mundo visible, la cara B de la ciudad, pero también una invitación a penetrar en un universo desconocido, que puede leerse como representación del subconsciente, como levantar la alfombra y ver qué hay debajo", sostiene.

"La ciudad oculta" ha viajado por festivales desde Estados Unidos a Hong Kong pasando por Sevilla, Barcelona y ahora Madrid y llegará a los cines de la mano de Márgenes Distribución.