Plan de Escape

Plan de Escape

Podían estar cavando su propia tumba hace tiempo (enterrados bajo el peso de la fama). En cambio, se han decidido por seguir luchando y continuar haciendo lo que les apasiona. Cine.

Aquí en su nueva película buscan esa continuidad, divirtiéndose con un thriller carcelario, en el que los resucitados para el séptimo arte y los filmes de acción, Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone se reúnen de nuevo tras ser mercenarios. Tanto torta, torta tanto.

Curiosamente la línea de sus trabajos se distorsiona por sus actividades políticas en un caso, y la mediocridad en el otro. Hasta entonces, la gran pantalla les tenía encerrados en el pasado, ahora salen airosos con unos papeles que no tratan de engañar al público.

Esta oferta semanal cinematográfica es clara, se busca la diversión sin más pretensiones.

El director de nacionalidad sueca Mikael Hafström se marchó a Nueva York a estudiar en la escuela de Artes Visuales, tras pasar por la Universidad de Estocolmo. Parece afincado en Hollywood por sus creaciones cinematográficas con guiones ligeros, entre el terror o el misterio y la acción. Todos con parecidos resultados.

Esto es, sin consecuencias artísticas, con títulos como Sin Control, 1408 o El Rito.

Este, Plan de Escape sin ser nada especial como las anteriores, se podría pensar que ayuda a la reflotación, como un salvavidas de un gran buque para los maltrechos cuerpos de sus protagonistas. El guión idea una aventura entre cuatro paredes que forman esta prisión vertical y en lugar indeterminado, recurriendo al convencionalismo para crear una atmósfera carcelaria.

Un thriller en principio bastante interesante.

Estos dos rostros con marcas y canas, reproducen un bis a bis, repleto de chismorreos y ocurrencias chistosas referentes a otras épocas, que funciona debido al esfuerzo de los actores en parecer rigurosos y profesionales.

Lejos de sus films ochenteros de éxito, entre Acorralados y Perseguidos, las historias de cárceles y más concretamente de fugas, siempre han tenido una relevancia en cartelera. Aquellas atractivas historias como Plan de Escape, mantienen que el espectador se quede pegado al asiento para conocer el desarrollo final de los encerrados en estos establecimientos, más o menos, blindados.

La historia del cine está repleta de ellas.

Aunque ambos actores hayan perdido la velocidad y explosividad de antaño, guarda un hálito de naturalidad para los filmes de acción. Entre añoradas miradas al pasado, quisieran reverdecer los viejos laureles con gags y escenas de lucha.

Además se hacen acompañar por un grupo de actores de éxito, marcados por los malos Vincent D'Onofrio, Vinnie Jones y un reaparecido Jim Caviezel. Un trio estará dedicado a mantener los huesos de los héroes entre los fríos barrotes.

Por otro lado, tenemos a los siguientes amigos que intentan facilitarles el trabajo Amy Ryan, Faran Tahir, Curtis '50 Cent' Jackson, y sobre todo, el desperdiciado carácter de Sam Neill.

No es el único punto negativo de la cinta, también están los múltiples y cansinos primeros planos, que otorgan ese tufillo a hechura de telefilm. Y algunas exageraciones cinematográficas para remarcar la fuerza de los musculosos luchadores con tiroteos y explosiones, que son regresiones a otras épocas comerciales de los Comandos y Rocky´s.

En esta idea que desarrolla el filme (recuperando la antigua de Stuart Rosenberg en Brubaker y manteniendo la distancia con el gran Robert Redford), los mamporros son entretenimiento puro, el reverenciado Sean Neill tiene una aparición más científica-testimonial que cualitativa, y a pesar de ello, se sigue con cierto agrado hasta desentrañar los secretos finales.

Así, nos alegrarnos por las ganas de continuar de estos, "casi" nuestros amigos Arnold y Sylvester que marcaron las aventuras y fantasías de juventud a muchos de los espectadores actuales.

Aunque éstos seguidores, ya metidos en una edad más madura en la etapa actual cinéfila, se hayan decantado por películas más sesudas o artísticas.

En cuanto al director Mikael Hafström, nada nuevo. Esperar que en el futuro pueda demostrar con otra producción que puede mejorar su estética comercial con la emoción, pues la capacidad artística y calidad de los diálogos no están reñidas con el cine de acción.

Doy mi voto de confianza, a una película llena de errores... pero que nos hace pasar el rato, recordando otros tiempos.

Pasable *