A pesar de no contar con tantas caras conocidas como en años anteriores, la 61 edición del Festival de San Sebastián continúa teniendo como protagonistas a nombres de reconocido éxito. La gran estrella del lunes ha sido 'Gravity', una superproducción espacial cuyos protagonistas, Sandra Bullock y George Clooney, no han podido acudir este año a presentar una de las perlas del certamen. Sí que ha llegado a Donostia el actor Antonio de la Torre, un personaje distinguido en el ámbito nacional y quien ha encarnado a un antropófago en una de las películas españolas que optan a la Concha de Oro. 'Caníbal' ha sido vitoreada por el público en el festival mientras que la película de producción austríaca, 'Octubre Noviembre', ha pasado desapercibida a pesar de haber sido bien acogida por los espectadores más sensibles.
El 3D es, en cine actual, lo que el color fue para el séptimo arte en los años 30 del siglo pasado.
Si bien el año 1922 se proyectó, en las salas comerciales de Los Ángeles, la primera película en 3D 'El que ella quiere' ('Power of Love'), no será hasta la primera década del Siglo XXI (y comienzos de la segunda) en la que esta tecnología de filmación haya llegado a tener trascendencia. Películas como 'Avatar' o 'Toy Story 3' cuyas versiones en 3D fascinaron al público e impulsaron a que numerosas salas de cine se acondicionaran con los sistemas adecuados para crear una visión tridimensional. Actualmente las producciones en 3D están reservadas a aquellas que disponen de un gran poder adquisitivo, ya que esta técnica no es imprescindible para contar una historia, pero al igual que el color en los años 30, poco a poco se perfecciona la tecnología y se vuelve casi una herramienta esencial con la que acercar más al espectador. Precisamente esta es la gran aportación de la última película del mexicano Alfonso Cuarón, un filme con una tecnología creada para que el espectador se sienta parte de la historia. Dos astronautas se quedan flotando en el espacio tras un grave accidente y, en la soledad del cosmos, lucharán juntos por volver a la Tierra. El espectacular comienzo de la película transportará al espectador al lugar de trabajo de los dos astronautas (interpretados por Sandra Bullock y George Clooney), a 600 kilómetros de nuestro planeta, y construirá una experiencia emocional. 'Gravity' es una metáfora espacial sobre la superación de las adversidades de la vida.
La belleza de la última película de Manuel Martín Cuenca ('La flaqueza del bolchequive', 'La mitad de Óscar') se manifiesta en todos los elementos que la componen. El brutal argumento es conducido por una elegante y limpia puesta en escena donde Antonio de la Torre interpreta a un ser tranquilo y disciplinado que come carne de mujer. Martín Cuenca vuelve a diseccionar un comportamiento amoral. Parca en diálogos, 'Caníbal' es la prueba audiovisual de un maestro de los silencios. Utilizando el sonido como banda sonora, el equipo de Martín Cuenca consigue crear una atmósfera de terror en una historia donde su protagonista genera situaciones y accidentes. Si en su anterior largometraje, 'La mitad de Óscar' (2009), los actores principales paseaban por las montañas desérticas de Almería, en esta ocasión caminarán por las cumbres blancas de Sierra Nevada.
Envuelta en una fotografía sobria, la historia que nos presenta Götz Spielmann ('Antares', 'Revanche') es una combinación de dualidades: realidad y ficción, vida y muerte. Preguntas incontestables se formulan en el desarrollo un largometraje realista donde el dolor, la soledad y la monotonía son la base de la obra cuyas protagonistas, dos hermanas Sonja y Verena poseen una relación conflictiva. La película es una poesía sobre la existencia donde el tiempo es lento y el propulsor es el amor. Spielmann presenta una narrativa diferente, sin convencionalismos despojados de la profundidad de los misterios de la vida, como es la muerte.