Daniel Guzmán:"He puesto todo en 'Canallas'.No podía quedarme en lo correcto"

 Actor desde los 18 años, cuando debutó en el corto "Sirenas", de Fernando León de Aranoa, Daniel Guzmán ha logrado sacar adelante su segundo largometraje, "Canallas", ya cumplidos los 48.

Una película que le devuelve a la juventud, al barrio y a sus amigotes, en la que ha "apostado al rojo todo".

"Tiene tanto riesgo esta película que, si me la pego, me voy a matar, pero no podía quedarme en lo correcto. Quería hacer una película libre, única y que te hiciera reír. Y lo he puesto todo", afirma el director en una entrevista, realizada en Madrid con motivo del estreno de su cinta en los cines este viernes,1 de abril.

Después de "A cambio de nada", con la que obtuvo su segundo Goya (ya tenía otro de 2004 por su cortometraje "Sueños") como mejor director debutante (2016), Guzmán quería hacer "algo muy personal, una película ni correcta ni normal".

Si en aquella primera cinta Guzmán desnudaba al muchacho que él mismo fue, fuertemente ligado a su abuela (inolvidable Antonia Guzmán, actriz revelación que optó al Goya con 93 años) y a su barrio madrileño de Aluche, en su segundo largometraje -que le ha costado siete años sacar adelante- vuelve a su adolescencia para recuperar como actor a un amigo suyo, Joaquín González, al que conoce desde los 13.

Joaquín, como Daniel, y como Luismi (el tercer 'canalla', al que interpreta Luis Tosar) son supervivientes, tipos sin mucha suerte en la vida, pero que dan lo que sea por un amigo.

Guzmán decidió doblar la apuesta de "A cambio de nada", y puso en escena a un tipo de Orcasitas (otro barrio obrero de Madrid) que nunca había actuado, y a su madre, a su hermano y a su hija, todos debutantes, y encima, contando una ficción sobre su propia vida.

"Es tan extremo todo, pero a la vez tan auténtico", apunta Guzmán, satisfecho, a pesar de que el rodaje fue un completo infierno, dice en serio: "Yo he estado encerrado en un zulo año y medio con tres montadores que no podían más; al final, Joaquín se ha creado, es una mezcla, un personaje".

El director baja la voz, casi como si contara un secreto, y declara que González "es un caso psicológico. Es un hombre que se come sílabas al hablar, que no se le entiende, pero él se cree que es actor. Es un tío que se cree su propia mentira pero lo hace para soportar su realidad", explica Guzmán.

"La cosa es que todo el mundo tiene un Joaquín al lado: un cuñado, un listo... Él reúne la idiosincrasia de un país, la cultura, la picaresca, el acerbo y la personalidad de este país, y a mi me gusta contar historias muy cercanas a la realidad, como la de este personaje".

Además, apunta, "hay momentos que te sorprende, porque muchas cosas son verdad".

La película, resume, "habla de la verdad y de la mentira como herramienta de supervivencia y habla de la realidad y de la ficción, y de cómo de una semilla de realidad tú haces una ficción, y llega un momento que no sabes si es verdad o no lo que estás viendo, y eso genera una comunión con el público que está guay"

"Cuando decido hacer 'Canallas', no lo hago para quedarme en convencionalismos, ni formulismos. Quiero una peli con la que te rías todo el rato pero con crítica, y a mi me vienen cosas que estoy viendo todo el día en la tele, la corrupción, la banca, la construcción, el fútbol...Sí, vamos a reírnos, pero tengamos pensamiento crítico", filosofa.

Como pista, cuenta que Luis Tosar "ha llorado de risa, de verdad" en la película, y hay escenas en las que se nota.

"Me dijo que cada día de rodaje le ahorraba seis meses de psicólogo. Luis es un tío maravilloso que se dejó llevar, entró a comedia pura, esto tiene mucho riesgo. Pero él ha estado jugando, ha disfrutado, aunque también se cabreaba mucho con Joaquín", remata Guzmán.