El Pabellón de los Hexágonos, de la Casa de Campo de Madrid, una instalación de los arquitectos José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún creada en 1958 para el pabellón español en la exposición Universal de Bruselas, ha sido restaurado y, después de unas obras adicionales, acogerá una exposición permanente para divulgar su valor arquitectónico.
El Ayuntamiento de Madrid ha concluido la primera fase de la restauración del Pabellón de los Hexágonos, que ha supuesto la inversión de más de un millón de euros con la cual se ha recuperado alrededor de un tercio de su superficie, ha precisado en una nota de prensa el Consistorio.
Esta instalación, que en la Exposición de Bruselas recibió el primer premio de arquitectura y fue trasladada un año más tarde a su ubicación actual en la Casa de Campo madrileña, ha sido sometida a esta restauración "tras décadas de abandono", según el Ayuntamiento.
Además, el Consistorio anuncia que creará una exposición permanente para "dar a conocer el pabellón a la ciudadanía, conociendo su técnica, el contexto de la Casa de Campo y el de Bruselas, así como los valores que lo han convertido en un referente en la arquitectura española".
El Ayuntamiento destaca que esta construcción fue considerada en su época una de las obras arquitectónicas más relevantes del siglo XX y la delegada del Área de Cultura, Turismo y Deporte, Andrea Levy, señala que el Ayuntamiento "seguirá trabajando para que espacios tan emblemáticos como éste no caigan en el olvido y puedan ser admirados y disfrutados por los ciudadanos".
La rehabilitación, "fiel a la espacialidad del edificio", ha procurado mejorar las prestaciones de los materiales utilizando tecnología contemporánea, explica el Ayuntamiento, y avanza que se realizarán en breve "pequeñas obras para desmontar algunos elementos en riesgo de la zona no restaurada, adquirir un sencillo mobiliario que facilite la visita y un sistema de seguridad".
La Dirección General de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento ha facilitado la recuperación del acceso principal con una pequeña obra de urbanización que facilita la llegada al edificio y la accesibilidad y el entendimiento de la intervención realizada.
Cuando el pabellón fue trasladado íntegramente a Madrid en 1959, sus arquitectos optaron por una configuración diferente a la exhibida en la capital belga, con el fin de adaptarlo a un territorio y clima diferentes, explica el Ayuntamiento de Madrid.
Este espacio se configura mediante un elemento estructural, el hexágono, que recoge el agua de lluvia, sustentado por un fuste que facilita la evacuación del agua a una curiosa arqueta que es a la vez cimentación y de ahí es conducida a la red de saneamiento, precisa la nota.
"Esta estructura a modo de paraguas invertidos, su repetición y juego de alturas y niveles constituye un modelo perfecto de la arquitectura modular y un paradigma para la arquitectura moderna española, construida con muy pocos materiales: acero, vidrio, aluminio y ladrillo", sostiene el Ayuntamiento de Madrid.
También recuerda que diez años después de su traslado a la Casa de Campo, el pabellón fue ampliado y reconfigurado por el Ministerio de Agricultura, del que dependía.
"El edificio quedó en total desuso a principios de los años setenta. Durante los años ochenta y noventa -detalla la nota- fue objeto de actuación por parte de escuelas taller, que manipularon algunas zonas del pabellón con un afán de ensayar modos constructivos, al margen de su restauración".
El proyecto piloto de restauración que se ha ejecutado y en el que se definieron las soluciones constructivas y los procedimientos de ejecución que más adelante se llevarán a cabo en todo el pabellón fue acordado por un grupo de trabajo integrado por organismos dependientes de los ministerios de Infraestructuras, Transportes y Medioambiente, y Cultura y Deporte, la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, universidades y colegios de arquitectos.
La realización de la obra se ha basado en una amplia investigación documental y en la recuperación del edificio implantado en Madrid por Corrales y Vázquez Molezún en 1959.