
El museo reabre tras 13 meses de cierre con un nuevo espacio que traslada servicios fuera de la casa histórica.
El Museo Sorolla reabre este jueves sus puertas al público después de 13 meses de cierre. El nuevo edificio, ubicado en la calle Zurbano 68, ha supuesto una inversión de 13,1 millones de euros y ha sido diseñado por Nieto Sobejano Arquitectos. Con él, el museo traslada sus servicios internos fuera de la casa histórica del pintor, mejora la conservación de las colecciones y, por primera vez, garantiza la accesibilidad para personas con discapacidad motora.
El director del museo, Enrique Varela, presentó la ampliación —2.000 metros cuadrados de nueva superficie— como la solución a una carencia histórica de la institución. "Este nuevo edificio nos ha permitido trasladar todos aquellos espacios y servicios internos que se estaban prestando en precario o que directamente no se estaban prestando en la Casa Sorolla. Por otra parte nos va a permitir recuperar esos espacios históricos de la casa Sorolla de cara a la visita pública", aseguró Varela ante los medios.
El origen del proyecto se remonta a la adquisición del taller colindante en 2009. De los 13,1 millones de inversión total, 5,4 millones se destinaron a la compra del local, 6,7 millones a la ejecución de las obras y un millón al equipamiento. Varela recordó que la falta de espacio ha condicionado la historia del inmueble desde que abrió como museo en 1931, cuando la primera planta se reconvirtió en salas de exposición permanente, y que en los años 50 se llegó a suprimir la cocina para habilitar nuevas salas dedicadas a los dibujos del artista.
El nuevo edificio incorpora un muelle de carga y descarga para las obras, un taller de restauración del que el museo carecía hasta ahora, y un almacén unificado para los fondos de la colección. Antes, las piezas se repartían por distintos rincones de la casa histórica y la entrada y salida de bienes culturales se hacía a través de los jardines. El espacio suma también una zona de acogida para visitantes, un auditorio para conferencias y seminarios, y salas de exposiciones temporales de 330 metros cuadrados.
Varela confirmó que la colección completa, con más de 9.500 objetos, ya ha sido trasladada. "Ahora mismo la casa museo está vacía, la hemos desmantelado. Hemos trasladado toda la colección al edificio de ampliación", afirmó el director.
La accesibilidad universal es uno de los avances más significativos de la ampliación. "Hemos conseguido algo que hasta la fecha no podíamos, y era que el Museo Sorolla fuera accesible a las personas con discapacidad motora", señaló Varela. El nuevo edificio no presenta barreras arquitectónicas, y la futura rehabilitación de la casa histórica extenderá esa mejora al resto de las estancias.
Cuando ambos inmuebles queden conectados, el museo contará con dos entradas diferenciadas. "La histórica, a través de los jardines, para el público individual, y la de la calle Zurbano, destinada preferentemente a grupos escolares y personas con discapacidad motora", explicó Varela. Esta distribución permitirá separar flujos y ordenar mejor la circulación, aunque el director reconoció que "los espacios son exiguos y los visitantes muchos" seguirá siendo un reto permanente.
La segunda fase abordará la rehabilitación de la casa histórica, que permanece cerrada. Varela admitió que la fecha de apertura es aún incierta por la complejidad de las intervenciones: "La fase 2 implica una rehabilitación de un edificio patrimonial y eso requiere unas obras muy delicadas a las que tienen que acceder con bisturí". Será un proyecto de "años", advirtió, y el objetivo es que "cuando los visitantes vuelvan a recorrer la Casa Sorolla y los estudios no se den cuenta de que haya pasado nada".
El proyecto de Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano ha transformado un antiguo espacio industrial en un edificio contemporáneo que dialoga con la casa del pintor a través de la luz, un patio de inspiración andaluza y cubiertas ajardinadas que evocan los jardines originales. Sobejano explicó que la intención era crear un espacio público de entidad sin renunciar a "la relación con lo doméstico, con la vivienda".
El patio central articula el vestíbulo e introduce luz natural en el interior del edificio. Las salas de exposición recuperan la imagen de los estudios del artista mediante cubiertas a dos aguas y grandes lucernarios, mientras que la cubierta ajardinada recoge la importancia de la vegetación en la arquitectura de la casa y en la obra de Sorolla, con especies como adelfas y jazmines procedentes de los jardines históricos.
Fuensanta Nieto subrayó las dificultades técnicas del encargo: el carácter industrial del inmueble y su posición en el interior de una manzana limitaban considerablemente las posibilidades de iluminación natural. El estudio tomó como referencia un rasgo esencial de la Casa Sorolla —la luz generosa del taller del pintor— y lo trasladó a la ampliación mediante entradas de luz cenital a través de las cubiertas y el patio central que recibe a los visitantes desde la calle Zurbano.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
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