Dieciocho obras en el festival Mínima hasta el 1 de noviembre

Dieciocho obras en el festival Mínima hasta el 1 de noviembre

El festival reunirá 18 propuestas de España, Argentina, Ecuador y Portugal en Microteatro por Dinero hasta el 1 de noviembre.

Boletín horario Edición de las 14:00 Viernes 9 de octubre

Mínima, el Festival Internacional de Microteatro, arranca este viernes en Malasaña con ocho obras argentinas que convierten espacios de apenas quince metros cuadrados en pequeños universos teatrales. La iniciativa, alojada en la sala Microteatro por Dinero, reúne dieciocho propuestas de España, Argentina, Ecuador y Portugal hasta el 1 de noviembre.

El formato que define al festival es inconfundible: quince minutos, quince espectadores de pie y apenas unos centímetros entre el público y los intérpretes. Las salas ocupan el sótano del local de Malasaña, donde un pasillo de puertas y cortinas rojas da paso a escenarios en los que cada historia construye su propio mundo. Una mesa con botellas iluminada en rojo, una pizarra junto a una estantería con plantas o unas cajas de plástico coronadas por una pequeña torre Eiffel ilustran las posibilidades de estos espacios mínimos.

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«Considerábamos que era el momento para hacer este festival internacional», explicó Verónica Iglesias, directora de la sala, en un encuentro con medios. Tras dieciséis años de programación estable desde 2010 y viendo cómo el formato se ha extendido por Latinoamérica y varios países europeos, la sala quiere reunir a quienes trabajan el microteatro como un «lenguaje escénico propio».

Mínima cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y nace con el propósito de facilitar encuentros, intercambios y colaboraciones entre creadores de distintos territorios. «Esa expansión hacía necesario un lugar de exhibición desde el que tejer una red de profesionales que se dedican al microteatro», señaló Iglesias, que también apuntó el objetivo de profesionalizar el sector y dar al formato breve un lugar dentro de la actividad habitual de las compañías.

El primer ciclo: obras argentinas

Del 9 al 18 de octubre, el festival dedica su primer ciclo íntegramente a Argentina con una selección de montajes de Microteatro Rosario. La programación incluye funciones también el lunes 12, festivo nacional. Ocho obras se alternan en dos sesiones: «Eiffel», «Drágcula», «El trato» y «Miniaturas» en la sesión de tarde; «Latente», «Looking for Eva», «El Último Deseo» y «Jugada de Var» en la «sesión golfa».

Las propuestas combinan comedia y drama con humor, sátira, ironía y absurdo. Entre sus autores figuran Sebastián Villar Rojas, Nicolás Terzagui, Bruno Cesán, Federico Rathge, Liza Carrillo, Mumo Oviedo y Matías Tamburri. Según los organizadores, el ciclo reúne por primera vez en Madrid esta selección de espectáculos del espacio rosarino.

El segundo bloque: creación española e internacional

La segunda fase pone el acento en la creación española, con obras procedentes de Canarias, Andalucía, Cataluña, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Madrid, además de dos propuestas de Ecuador y Portugal. La selección incluye «Última llamada» de Pepa de los Mares; «La última pirámide» de Julián Salguero; «No soy un robot» de Francesca Pelizzola; «Taquito de jamón» de María Gómez-Comino; «Coloving» de Alberto Fonseca y Paul Alcaide; «Dilema de un tranvía» de Adam Enrique; «La Hija» de Chuso Puig e «Impurezas» de Chete Guzmán.

Cierran el bloque «Gracias por llamar a la Seguridad Social» de Sebastián Bravo, desde Ecuador, y «Manual para no perder el acento» de Eduardo Ibrahim, desde Portugal. Las sesiones estarán compuestas, con carácter general, por cuatro microobras representadas de forma simultánea en distintas salas, con hasta ocho pases consecutivos de cada espectáculo a lo largo de la tarde y la noche.

Ampliar públicos para las artes escénicas

Iglesias destacó la capacidad del microteatro para acercar las artes escénicas a personas que no suelen pisar una sala. La duración de las piezas, su precio y la posibilidad de descubrir distintas miradas sobre un mismo tema son factores que contribuyen a crear nuevos públicos. La experiencia continúa cuando los espectadores suben las escaleras: en el bar, pueden comentar lo que acaban de ver y encontrarse con los artistas, que se incorporan a ese espacio de reunión tras actuar.

La sala abre convocatorias cada mes y programa entre dieciséis y veinte microobras en torno a un tema común. En ellas participan tanto artistas que se estrenan en el teatro como compañías con trayectoria, una actividad que el festival busca ampliar mediante el contacto con creadores de otros territorios.

El proyecto arranca en 2009, cuando un grupo de autores, directores y actores liderado por Miguel Alcantud representó trece piezas de menos de quince minutos en un local vacío de la calle Ballesta. Aquella experiencia dio origen a Microteatro por Dinero y a la programación estable que arrancó en 2010. Ahora, Mínima reúne parte de esa creación nacional e internacional en la sala del número 9 de la calle Loreto y Chicote, en Malasaña, con varios pases consecutivos de cada montaje durante la tarde y la noche. Los horarios de cada obra pueden consultarse en la web de Microteatro.

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