El Museo Reina Sofía desaconseja "rotundamente" el traslado del 'Guernica' ante los riesgos que entrañaría cualquier desplazamiento de la obra de Picasso.
La institución responde así a la petición formulada por el Gobierno vasco para su exhibición temporal en el Museo Guggenheim de Bilbao y advierte de que las vibraciones inherentes al transporte de piezas artísticas podrían ocasionar "nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros".
Esa es la principal conclusión del nuevo informe sobre el estado de conservación del lienzo, elaborado por el Departamento de Conservación-Restauración del Reina Sofía. El documento, que incorpora imágenes detalladas de la pintura, fue difundido este miércoles 25 de marzo y actualiza la evaluación técnica sobre una de las obras más emblemáticas custodiadas por la pinacoteca.
El informe subraya que la obra se encuentra actualmente en una situación estable gracias al estricto control ambiental al que está sometida, pero alerta de que cualquier cambio de ubicación supondría un riesgo notable. "La obra actualmente se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte. Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte por lo que se desaconseja rotundamente su traslado", concluye el informe.
El documento sostiene que para comprender el estado actual del 'Guernica' resulta esencial profundizar en su proceso de creación, en su evolución plástica y en el conocimiento preciso de los materiales empleados y su distribución sobre el lienzo. A ello suma la necesidad de repasar la evolución material de la obra a lo largo de los años, incluidos sus viajes, los agentes físicos y químicos a los que ha estado expuesta, los materiales añadidos y las intervenciones de restauración efectuadas.
En su descripción técnica, el estudio precisa que la tela está formada por una sola pieza y carece de costuras. Añade que presenta lino en la urdimbre y yute en la trama, además de una preparación de fábrica compuesta por una imprimación de cola animal y una preparación blanca a base de aceite. Sobre esa base se aprecian dibujo a carboncillo y una compleja superposición de capas.
Picasso articula el espacio pictórico de manera heterogénea, alternando zonas con capas muy diluidas que generan transparencias con otras de mayor densidad y elevada capacidad cubriente, hasta el punto de ocultar la capa inferior. En distintos puntos, no obstante, siguen visibles la preparación y el dibujo al carboncillo. El bastidor original, realizado en madera de conífera y compuesto por quince piezas, fue reemplazado en 1964 por otro que incorporaba un sistema de tensado diseñado por Andrew Olah, carpintero del MoMA.
El informe identifica además los traslados sufridos por la obra en sus primeros años como un factor decisivo para explicar su evolución material. Aquellos movimientos obligaron a aplicar sucesivos tratamientos de restauración entre 1943 y 1957. Ese último año, Jean Volkmer, fundadora y restauradora jefa del Departamento de Restauración del MoMA, "consolidó la capa pictórica mediante la aplicación de una mezcla de cera-resina por el reverso".
Tras esa intervención, el cuadro emprendió un nuevo recorrido por Estados Unidos. Sin embargo, la preocupación por su deterioro llevó posteriormente a la decisión de no volver a moverlo hasta su regreso a España. Desde entonces quedó instalado de forma definitiva en una sala de la tercera planta del museo neoyorquino, con el visto bueno de Picasso, que rechazó solicitudes para que la obra viajara a Londres en 1960 y a París en 1967.
Los estudios más recientes han confirmado la existencia de un elevado número de alteraciones en la obra. El informe recuerda que en 2012 se puso en marcha una investigación exhaustiva que permitió profundizar en su estado de conservación mediante estudios técnicos realizados en ultra alta resolución.
A partir de los análisis con luz visible, los técnicos han detectado diversas alteraciones en el soporte. Entre ellas figura el gran número de daños presentes en el perímetro de la tela, atribuidos a los repetidos clavados y desclavados del bastidor. A ello se añaden fuertes tensiones derivadas del montaje, agravadas por las grandes dimensiones del lienzo.
En lo relativo a la capa pictórica, el estudio señala la presencia frecuente de grietas, craquelados y microfisuras, alteraciones vinculadas en gran medida a las tensiones provocadas por los numerosos enrollados, traslados y manipulaciones que sufrió la obra durante sus años de itinerancia.
El documento también rememora que en 2018 se dieron a conocer nuevos análisis químicos que identificaron un medio oleorresinoso presente en las pinturas industriales comerciales de los años 30. Según el informe, su mezcla con óleo aporta una fragilidad añadida a la capa pictórica, ya que incrementa su rigidez y su propensión al craquelado con el paso del tiempo, una circunstancia especialmente relevante si la obra volviera a exponerse a vibraciones.
Además, el informe deja constancia de "pérdidas, desfibrados, manchas, orificios, reintegraciones, repintes, suciedad y restos del acto vandálico que sufrió en 1974", una enumeración que refuerza la tesis de la extrema vulnerabilidad material del cuadro.
Pese a la posición del Reina Sofía, el Gobierno vasco insiste en reclamar un análisis de fondo sobre la operación. La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, ha advertido de que la petición para el traslado temporal del 'Guernica' a Euskadi "no se debe despachar con un no, sin un análisis serio y en profundidad".
El Ejecutivo autonómico volvió a solicitar este pasado martes el traslado temporal del 'Guernica' al Museo Guggenheim entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de junio de 2027. Ese periodo coincide con el 90 aniversario de la constitución del primer Gobierno Vasco presidido por el lehendakari Agirre y del bombardeo de Gernika.
En un comunicado, Bengoetxea calificó de "grave" la situación generada en torno a esta petición y sostuvo que el debate no responde únicamente a criterios técnicos, sino que afecta también a "una cuestión de memoria, reconocimiento y reparación".
La consejera defendió asimismo que el Gobierno Vasco apuesta por "un cambio de mirada por parte del Gobierno español, y un trabajo en conjunto entre Ejecutivos", en relación con una solicitud que mantiene abierto el debate político e institucional sobre el destino temporal del lienzo.