
La Fundación Pedro Zerolo y la Red Memorialista LGTBIQ+ solicitan al Ayuntamiento una placa conmemorativa en Chueca donde residió el poeta en 1918.
La Asociación Arkhé, la Fundación Pedro Zerolo y la Red Memorialista LGTBIQ+ celebrarán el próximo 28 de septiembre en el Archivo Arkhé de Madrid '90 años sin tumba', un homenaje a Federico García Lorca cuando se cumplen nueve décadas de su asesinato y desaparición. La convocatoria extenderá también el recuerdo a las personas asesinadas, desaparecidas y represaliadas durante la dictadura franquista, así como a quienes fueron perseguidos por su orientación sexual o identidad.
Los promotores recuerdan que el cuerpo de Lorca continúa desaparecido 90 años después de su asesinato y vinculan su ausencia con la de miles de víctimas cuyos restos todavía no han aparecido y sus familias continúan reclamando "verdad, justicia, reparación y reconocimiento".
El centro del homenaje será 'Ruina', una instalación del artista Eugenio Merino que sitúa la figura de Federico García Lorca bajo los pies de quienes la contemplan y busca hacer visible la ausencia de una tumba conocida para el poeta. En torno a la obra se desarrollará una ceremonia "concebida desde la sobriedad, el silencio y la memoria, alejada del formato de un acto convencional".
Uno de los momentos centrales de la ceremonia será la colocación de 90 rosas rojas sobre la instalación, una por cada año transcurrido desde el asesinato del escritor. Después de depositar las flores, los asistentes guardarán 90 segundos de silencio, uno por cada año transcurrido desde el asesinato de Lorca.
La iniciativa será un homenaje a Federico García Lorca, pero también "a quienes siguen bajo la tierra, a quienes los buscaron y a quienes se negaron --y se niegan-- a olvidar".
En el marco del homenaje, la Fundación Pedro Zerolo y la Red Memorialista LGTBIQ+ piden al Ayuntamiento de Madrid la colocación de una placa en el inmueble situado en el número 36 de la calle San Marcos, en el barrio de Chueca. Federico García Lorca se alojó en este edificio tras llegar a Madrid en 1918 y antes de recalar en la Residencia de Estudiantes. "Más de un siglo después, el edificio continúa sin una señalización que recuerde públicamente la vinculación del poeta con este lugar", lamentan.
Sí existe una placa dedicada al poeta en el número 96 de la calle Alcalá, donde Lorca residió entre 1933 y 1936 y que fue su última vivienda madrileña antes de trasladarse a Granada. Entre otros recuerdos de su presencia en la capital destaca también la estatua de Lorca en la plaza de Santa Ana, frente al Teatro Español, uno de los principales homenajes públicos al poeta en Madrid.
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