El Museo del Prado ha dado un paso innovador al convertir la emblemática obra 'El jardín de las delicias' del Bosco en un juego educativo, desarrollado en colaboración con CrossBorder y Basurama. Esta iniciativa, dirigida principalmente a estudiantes, busca fomentar el ecologismo y la sostenibilidad, al tiempo que impulsa el pensamiento crítico para la creación artística.
El objetivo principal del juego es invitar a los jóvenes a reflexionar sobre los futuros refugios y los espacios de cuidado mutuo que se deben promover y preservar en la sociedad actual. De este modo, los participantes no solo adquirirán conocimientos sobre sostenibilidad, sino que también se les animará a explorar cómo el arte puede servir como herramienta para enfrentar los desafíos ambientales.
Para enriquecer la experiencia, el juego emplea metodologías como el Teatro Aplicado y Documental, así como la Danza, lo que permite a los jugadores cuestionarse de manera creativa cómo es posible cuidar el propio cuerpo, el de los demás y el entorno. Estas herramientas didácticas buscan desarrollar en los participantes una conciencia más profunda sobre la importancia del cuidado y la responsabilidad compartida.