Antonio López reflexiona sobre la IA y el arte en los Cursos de Verano de la Complutense

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El pintor participó en una conferencia en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial, donde también reflexionó sobre su obra 'La familia de Juan Carlos I'.

El pintor Antonio López ha definido la Inteligencia Artificial como una herramienta con capacidades "increíbles" para reconstruir realidades o perspectivas, pero con una superficie "brillante y novedosa" que puede resultar "tramposa". Así lo expresó durante una conferencia enmarcada en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El Escorial, donde advirtió de que el ser humano suele recurrir a este tipo de herramientas para "no enfrentarse a realidades profundas que prefiere ignorar".

López consideró que la IA es una "invención inmediata del hombre" y no un elemento ajeno, pero señaló que el peligro reside en quedarse en el atractivo visual de la máquina. "No creo que mejore lo que se ha hecho, serán cosas muy singulares", afirmó, y aunque reconoció que la capacidad técnica actual es "fantástica", subrayó que sin emoción el arte "vale como un acto de habilidad para alimentar la vanidad".

El artista reivindicó la emoción como motor indispensable de toda disciplina artística y destacó la capacidad del arte español para observar la realidad y dotarla de una carga emocional superior a otras tradiciones. También reflexionó sobre la supervivencia del arte frente al consumo rápido de las nuevas generaciones, asegurando que mientras el hombre exista, el arte, que contiene sus "demonios, ángeles, silencios y tiempos", no desaparecerá.

Un "laboratorio" de experimentación: la familia de Juan Carlos I

López recordó asimismo las claves de su obra 'La familia de Juan Carlos I', un proyecto que definió como un "laboratorio" de experimentación constante. Precisó que el retrato no fue un encargo directo de la Familia Real, sino de Patrimonio Nacional, y que aceptó la propuesta atraído por el "reto temático inédito" de representar a una familia completa.

El proceso de ejecución fue dilatado y complejo, marcado por una búsqueda incesante de la unidad formal. "Lo moví, lo cambié, me paraba, dudaba y seguía", describió el artista. Destacó además la actitud de los miembros de la Familia Real durante las sesiones, a quienes calificó de "muy obedientes" y señaló que "se portaron muy bien" con él.

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