Un empresario ha sido condenado a cuatro años de prisión por estafar más de 96.000 euros a una joven pareja que pretendía construir su primera vivienda en Arroyomolinos. La Audiencia Provincial de Madrid considera probado que el acusado ocultó la situación económica de su empresa para mantener la operación y seguir recibiendo pagos.
Los hechos se remontan a 2020, cuando los compradores, de 24 y 25 años, contrataron a la empresa para adquirir un solar y levantar una vivienda unifamiliar bajo un modelo de autopromoción. El empresario se comprometía a gestionar todo el proceso, desde el proyecto hasta la entrega final.
Tras una primera señal de 6.000 euros, la pareja firmó un contrato por más de 300.000 euros y continuó realizando pagos mientras la empresa mantenía una apariencia de normalidad. Sin embargo, la operación nunca llegó a completarse.
El acusado no acudió en dos ocasiones a la notaría para formalizar la compraventa porque no podía cancelar la hipoteca que pesaba sobre la parcela. A pesar de conocer la grave situación financiera de su empresa, siguió solicitando dinero a los compradores, incluso días antes de la firma.
El tribunal considera que no se trata de un simple incumplimiento contractual, sino de una estafa, ya que existió un engaño previo para generar confianza en las víctimas y obtener dinero que nunca se destinó al fin pactado.
La sentencia subraya además la gravedad del caso por el importe defraudado y porque afectó a la adquisición de una primera vivienda, lo que agrava la pena. Por el contrario, absuelve a la empleada de la empresa al no quedar probado que conociera el fraude ni que tuviera capacidad de decisión.
El fallo pone de relieve los riesgos asociados a este tipo de operaciones inmobiliarias y la importancia de verificar la solvencia de las empresas antes de iniciar proyectos de autopromoción de vivienda.