Unos 11.500 pacientes reciben cuidados paliativos al año en la Comunidad de Madrid, la mayoría en su propio domicilio, gracias a la ley regional que regula y reconoce este derecho, aprobada en 2017 y que vuelve a estar de actualidad en pleno debate sobre la ley nacional de eutanasia.
La Ley de derechos y garantías de las personas en el proceso de morir, propuesta por el grupo parlamentario socialista, se aprobó por unanimidad en la Asamblea de Madrid el 2 de marzo de 2017.
Reconoce el derecho a recibir cuidados paliativos integrales, como la sedación, además de la posibilidad de hacer un testamento vital para que los ciudadanos dejen constancia de sus últimas voluntades mediante un registro sanitario.
El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, es partidario de un "proceso del buen morir" que garantice "acabar con el dolor y no con las personas", en alusión a la eutanasia.
El debate en torno a este tema está reabierto después de que el Congreso de los Diputados aprobara recientemente la tramitación de la que podría ser la primera ley de eutanasia de España, con el apoyo de todos los grupos salvo el PP y VOX.
¿CÓMO FUNCIONAN LOS CUIDADOS PALIATIVOS EN MADRID?
La ley madrileña tiene como objeto regular y proteger los derechos de las personas a una adecuada atención sanitaria en el proceso de morir, fijar la formación, los deberes y las garantías de los profesionales e instituciones sanitarias, además de la obligación de presentar un informe anual para controlar la efectividad de su aplicación.
Según fuentes de la Consejería de Sanidad, 11.500 pacientes reciben cuidados paliativos al año en la Comunidad de Madrid, la gran mayoría de ellos (7.550) en su domicilio.
Los profesionales sanitarios son los que da la opción a los pacientes de recibir este tipo de tratamientos.
En total, la región cuenta con 47 recursos específicos, formados por más de 90 equipos con de un total de 540 profesionales especializados que se dedican en "exclusiva" a los cuidados paliativos, tanto adultos como pediátricos.
Entre ellos está la Unidad de Atención Paliativa Continuada (Pal24), preparada para atender a los pacientes las 24 horas del día y los 365 días del año.
La formación específica en cuidados paliativos para los profesionales de Atención Primaria y para los equipos específicos de cuidados paliativos se hace en la Oficina Regional de Coordinación de Cuidados Paliativos, creada en 2019.
Los cuidados paliativos eliminan el dolor en alrededor de un 95 por ciento de los casos, y el servicio es valorado satisfactoriamente por alrededor de un noventa por ciento de los pacientes, según fuentes de la Consejería de Sanidad.
Aun con todo, reconocen que todavía "queda mucho por hacer", ya que lo óptimo sería que todos los profesionales sanitarios supiesen abordar las necesidades de los pacientes.
LA FALTA DE FORMACIÓN DE LOS PROFESIONALES
Madrid es una de las regiones mejor cubiertas en cuanto a recursos de paliativos, ya que los domiciliarios se ofrecen en toda la comunidad, explica a Efe la Coordinadora Regional de Cuidados Paliativos del Servicio Madrileño de Salud, Magdalena Sánchez Sobrino, que señala como principal problema la formación de los profesionales para la detección de pacientes con estas necesidades.
"Hay que entrenar a los médicos para que sean capaces de sacar a la luz a esta población", dice la especialista, que atribuye esta carencia a la falta de formación en paliativos tanto en el pregrado como en el posgrado y a que estos cuidados se restrinjan fundamentalmente al paciente oncológico.
Además, Sánchez Sobrino hace hincapié en la importancia del "apoyo emocional" por parte de los profesionales en este proceso, y en que la familia del paciente "confíe" en los sanitarios porque son "tus pies y tus manos" cuando el tratamiento es domiciliario.
"Puedes tener a una mujer joven con un cáncer avanzado que tiene dolor, y le puedes subir la morfina lo que quieras, pero a lo mejor si lo que le preocupa es realmente quién va a cuidar el día de mañana a sus hijos, si no abordas ese problema emocional, no vas a conseguir un buen control del dolor", apunta la especialista.
LOS FAMILIARES SE SIENTEN "ARROPADOS" Y "MUY BIEN INFORMADOS"
Esta necesidad de apoyar psicológica y emocionalmente a los pacientes en fase terminal y sus familiares se contempla en el caso de Carmen, que perdió a su madre, Juana, hace unas semanas tras un proceso de cuidados paliativos tanto en su domicilio como en el hospital.
El equipo de especialistas visitaba a Juana y a su familia una vez por semana en su casa para ver cómo se encontraba y "quitarle el dolor" sin esperar a que empezase a sufrirlo de nuevo.
Carmen asegura que todos los familiares se sintieron "muy arropados y muy bien orientados" por los profesionales durante el proceso, y destaca el apoyo psicológico y el trato "muy humano" por parte del equipo de paliativos hacia Juana y su familia.
"En ese sentido, fue una experiencia muy positiva porque sirvió en muchos aspectos, como saber de qué manera cuidarla mejor y también para reconfortarnos", cuenta.
Cuando llegó el momento en el que la familia dejó de tener capacidad para mantener el tratamiento de Juana en su domicilio, fue trasladada a una clínica de cuidados paliativos, donde sus familiares se limitaron a acompañarla mientras los profesionales se encargaban de su medicación y su atención sanitaria durante el proceso.