La vicealcaldesa de Madrid acusa al Gobierno de poner en marcha una regularización extraordinaria "chapucera", de cargar su impacto sobre los ayuntamientos y de tensionar unos servicios públicos municipales que, a su juicio, no fueron consultados ni reforzados.
Inma Sanz, vicealcaldesa de Madrid, ha criticado este miércoles el proceso extraordinario de regularización de migrantes impulsado por el Gobierno de España. Lo ha calificado de "inhumano" y ha advertido de que su aplicación puede derivar en problemas de convivencia en las ciudades. Según ha sugerido, "probablemente es lo que quiere el Gobierno". La también portavoz municipal y delegada de Seguridad y Emergencias ha denunciado que el procedimiento se ejecuta de forma "chapucera", sin rigor y trasladando toda la presión a los ayuntamientos.
Sanz realizó estas declaraciones tras la presentación de un informe socioeconómico de Madrid. Ha insistido en que el Ejecutivo municipal ya había advertido de las consecuencias de esta medida. El problema, a su juicio, no está solo en el contenido del proceso, sino en cómo se ha puesto en marcha: sin planificación suficiente y sin contar con las administraciones locales, que son las que terminan absorbiendo la demanda de atención y tramitación.
La vicealcaldesa sostiene que el Gobierno central está "tratando de reventar los servicios públicos" cargando sobre otras administraciones una responsabilidad que no les corresponde. El Ayuntamiento de Madrid vuelve a situar el foco en la falta de consulta previa y en la ausencia de medios adicionales para hacer frente al incremento de solicitudes y trámites derivados de la regularización.
Sanz ha lamentado que el impacto de la medida recaiga sobre los servicios públicos municipales, especialmente expuestos ante decisiones adoptadas desde el Estado sin coordinación efectiva. Para ella, se trata de una actuación "frívola e irresponsable" que compromete el funcionamiento ordinario de recursos ya tensionados y que puede perjudicar tanto a los propios migrantes como al conjunto de ciudadanos que dependen de esos servicios.
Ha reclamado que la política migratoria se gestione "con rigor" y no a través de decisiones improvisadas. En su intervención ha querido subrayar que Madrid ha sido siempre una ciudad de acogida y que parte de su éxito se explica precisamente por la aportación de quienes llegaron primero de otras regiones de España y después de otros países. Sin embargo, ha remarcado que esa realidad no puede utilizarse para justificar procedimientos que, a su juicio, carecen de la debida planificación.
La vicealcaldesa ha insistido en que los servicios municipales ya funcionan bajo presión y que esta medida agrava una situación que requería, en todo caso, de refuerzo previo y coordinación con los gobiernos locales. Ha pedido que se revise el enfoque de la regularización y que se dote a los ayuntamientos de los recursos necesarios para gestionar sus consecuencias sin comprometer la calidad de la atención al conjunto de la población.