

Fue primer presidente de la Asamblea, consejero con Leguina y alcalde de Leganés en las primeras elecciones democráticas.
Ramón Espinar Gallego, primer presidente de la Asamblea de Madrid y consejero de Cultura, Hacienda y portavoz del Gobierno regional durante la presidencia de Joaquín Leguina, murió este jueves tras una larga enfermedad. Tenía 72 años.
La noticia la dio a conocer su hijo Ramón Espinar, exdirigente y exsenador de Podemos, a través de las redes sociales. "Esta mañana ha muerto mi padre a los 72 años después de una enfermedad larga y dura. Quienes han lidiado con la enfermedad degenerativa saben de lo que hablo", escribió.
La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, le dedicó un mensaje en su cuenta de X en el que lamentó su muerte y trasladó el pésame a la familia. "La política madrileña pierde a Ramón Espinar Gallego, primer presidente de la Asamblea de Madrid, alcalde de Leganés y consejero del presidente Leguina", escribió.
Espinar formó parte del Gobierno de Leguina entre 1983 y 1995. Fue consejero de Cultura y portavoz del Gobierno regional de 1987 a 1991, y consejero de Hacienda de 1991 a 1995. Presidió la Asamblea de Madrid entre 1983 y 1987 y fue diputado autonómico por Madrid desde 1983 hasta 1999.
Abogado y licenciado en Derecho, perteneció al Comité Provincial de la UGT de Madrid y al Comité Regional de la Federación Socialista Madrileña, desde la que representó a esta organización en el Comité Federal del PSOE.
Espinar fue elegido alcalde de Leganés en las primeras elecciones municipales de la democracia, celebradas en abril de 1979, y reelegido en mayo de 1983, año en que dejó el cargo para incorporarse como diputado a la Asamblea de Madrid. Durante su etapa al frente del consistorio formó parte de la Comisión Ejecutiva de la Federación Española de Municipios y Provincias.
El Ayuntamiento de Leganés expresó su "profundo pesar" por su fallecimiento. "En nombre de toda la Corporación municipal, hacer llegar nuestras más sentidas condolencias y mandar todo nuestro ánimo a la familia y amigos", señalaron desde la corporación.
En 1995 abandonó la política activa para ejercer la abogacía y presidió la Asociación Cultural Ideas. Entre 2007 y 2010 fue consejero y vicepresidente de Caja Madrid.
Espinar quedó imputado por el escándalo de las tarjetas black, que salpicó a varios consejeros de la entidad, acusado de haberse beneficiado ilegalmente de una de esas tarjetas opacas. En febrero de 2017, la Audiencia Nacional lo condenó a un año de prisión.