La Comunidad de Madrid ha presentado el proyecto ARCO Verde Universidades, que añadirá 25 kilómetros al corredor medioambiental en la zona noroeste de la región gracias a nuevos convenios con tres universidades públicas y cuatro ayuntamientos.
La iniciativa refuerza el compromiso del Gobierno regional con la conservación del entorno natural y con la movilidad sostenible en conexión con los campus universitarios.
El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, mantuvo un encuentro con representantes de la Universidad Complutense, la Politécnica y la UNED, así como con los alcaldes de Boadilla del Monte, Majadahonda, Las Rozas y Pozuelo de Alarcón. Según explicó, la colaboración será de carácter técnico para identificar parcelas cedidas por los municipios, mientras que la inversión correrá a cargo de la Comunidad de Madrid a partir de 2025. El objetivo es que esta ramificación del proyecto quede finalizada en 2027.
Novillo subrayó que el proyecto permitirá a los estudiantes disfrutar del medio ambiente y utilizar estos corredores como alternativa de transporte sostenible. “Queremos llevar la naturaleza a la ciudad y lo estamos consiguiendo”, afirmó, al tiempo que destacó la presencia creciente de especies animales en parques periurbanos como signo de equilibrio y mejora de la biodiversidad.
La iniciativa contempla la plantación de más de 300 árboles, la mejora de caminos, la instalación de cajas nido para aves, paneles didácticos y observatorios, además de la creación de fuentes, circuitos biosaludables y puntos de agua. También se llevarán a cabo trabajos de desbroce y poda para regenerar la vegetación. Los campus universitarios participarán en labores de investigación y transferencia de resultados con el fin de apoyar la conservación de la biodiversidad.
Arco Verde comenzó en 2019 y ya cuenta con un 74 por ciento de ejecución, con 222 kilómetros acondicionados y 185.000 árboles y arbustos plantados. Este corredor circular conecta la capital con 25 municipios y con los parques regionales de la Cuenca Alta del Manzanares, el Curso Medio del Guadarrama y el del Sureste. Entre las actuaciones ya realizadas se encuentran reservas para lepidópteros, hoteles de insectos, láminas de agua para anfibios y reptiles, así como 25 áreas de flora y fauna asociadas a hábitats mediterráneos, humedales y cauces fluviales.