La Comunidad invierte siete millones en 123 plazas residenciales para menores tutelados con necesidades especiales

La Comunidad invierte siete millones en 123 plazas residenciales para menores tutelados con necesidades especiales

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El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid ha aprobado en su reunión de este miércoles una inversión de siete millones de euros destinada a la gestión de 123 plazas de acogimiento residencial para menores con medida de protección, de entre 6 y 17 años, que presentan distintas necesidades especiales.

Estas plazas se distribuyen en tres centros de la región y el periodo de ejecución se extenderá desde abril de este año hasta abril de 2027, ha informado el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín.

El primero de los acuerdos contempla un presupuesto de 2,2 millones de euros para el mantenimiento de 38 plazas dirigidas a jóvenes con déficit cognitivo ligero o límite con trastorno de conducta, con edades entre 6 y 17 años.

Con el segundo de ellos se destinarán 3,6 millones de euros en 50 plazas para chicos con trastornos del comportamiento que tengan entre 12 y 17 años.

Por último, se invertirán 1,1 millones para la gestión de 35 plazas residenciales para menores protegidos que presentan dificultades emocionales, problemas de relación o algún tipo de discapacidad compatible con la convivencia y participación en la dinámica del centro.

La atención en estos recursos públicos incluye cuidado personal, asistencia educativa, rehabilitadora, terapéutica y social y otros servicios complementarios de ocio, talleres formativos o alternativas de empleo.

En estos dispositivos, dependientes de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, los profesionales trabajan con los menores en programas individuales centrados en la persona con el fin de favorecer su inclusión social y el fomento de su autonomía personal.

El acogimiento residencial tiene carácter temporal, en tanto se promueve la integración sociofamiliar de estos niños, y es la alternativa que se activa cuando no es posible desarrollar los apoyos o actuaciones orientados a mantenerles en su propia familia.