El alcalde de Roma, Ignazio Marino, ha asegurado este lunes en Madrid, en un desayuno informativo en el que ha sido presentado por la alcaldesa de la capital española, Ana Botella, que él, como demócrata, no va a limitar las manifestaciones en su ciudad.
En el coloquio que ha seguido a su discurso, Marino ha sido preguntado si es partidario de limitar, modular u "ordenar" las manifestaciones en el centro de las grandes ciudades, como ha propuesto para Madrid Ana Botella.
En su respuesta, ha señalado que su antecesor aprobó una ordenanza prohibiendo las manifestaciones cada año desde el día de la Inmaculada hasta el día de Reyes, algo que ha reconocido que "supuso una ventaja para la ciudad" pero que él, como "demócrata de corazón y de cerebro", ha decidido no mantener.
"Una capital tiene necesidad de contar con recursos (económicos) añadidos -un argumento que ha defendido reiteradamente en su discurso y durante el coloquio- pero es justamente allí donde la ciudadanía debe poder manifestar su disconformidad", ha argumentado.
Marino ha explicado que en Roma han "inaugurado una forma diferente de actuar, un diálogo con quien quiere manifestarse y también con quienes deciden hacer huelga, por ejemplo en el transporte público", que ha confesado que "es difícil" pero que "hasta ahora ha funcionado" con su implicación directa.
Hasta este punto, Marino había mostrado coincidencias con la situación que también vive Madrid y con algunas de las recetas aplicadas por su alcaldesa.
En esa línea, ha declarado que la cultura durante los últimos 50 años para los que gobernaron su ciudad "siempre era la de gastar un dinero que no tenían", "legando las deudas a las generaciones venideras", y "crear puestos de trabajo que no servían para el desarrollo de la ciudad".
Como ejemplo ha apuntado que Roma aún está pagando los terrenos que en 1957 se emplearon para construir la villa olímpica para los Juegos de 1960.
Ha manifestado también que probablemente eliminará "unas 30 sociedades municipales que no valen para nada" y que su objetivo es "hacer mucho más eficiente todo el sistema" y ha comentado que él tiene "una gran ventaja", porque no tiene "interés en progresar en el escalafón" y por tanto puede tomar decisiones "que pueden no gustar a muchos".
Igual que Botella, que viene demandando una financiación especial para Madrid como capital de España, Marino se ha quejado de que el Estado italiano retirara a su ciudad los 500 millones de euros que recibía como capital de la República.
En la presentación de su homólogo romano -a cuya conferencia ha asistido el portavoz municipal del PSOE, Jaime Lissavetzky-, la alcaldesa de Madrid ha señalado que, aunque pertenecen a "familias ideológicas distintas", están "unidos por la preocupación común del interés general y el servicio a los ciudadanos".
Botella ha afirmado que el "objetivo prioritario de todos" es "crear empleo, especialmente empleo juvenil" en un momento en que ambos países "están sufriendo una grave crisis".
Ha asegurado que los dos gobiernos municipales "coinciden en objetivos comunes", entre los que ha mencionado "gestionar los recursos con sentido común para preservar los servicios y la cohesión social".
Botella ha dicho de Marino que "ha sido muy valiente en llegar a la Alcaldía de Roma en una situación financiera muy difícil" y a renglón seguido le ha dicho que ella ha reducido la deuda a la vez que ha podido mantener los servicios sociales para cerca de medio millón de personas.
Entre los objetivos de los dos alcaldes ha incluido también "la reconexión con la ciudadanía", a su juicio "cada vez más alejada de los políticos en casi todos los rincones del mundo".
Ana Botella ha destacado que Madrid y Roma son "capitales de dos potencias culturales", primero Italia y luego España, y ha dicho a Marino, de cuya ciudad procede una parte importante de los turistas extranjeros que visitan Madrid: "sabes, como todos los italianos, que España siempre es vuestra casa".