Lula tenía 11 meses cuando fue abandonada en una cuneta. Tibu fue encontrado comiendo los restos de la basura de un colegio. Coco recibió asistencia veterinaria tras ser atropellado mientas deambulaba solo por las calles de Madrid.
Estos son sólo tres casos de los 4.057 mascotas abandonadas en la mitad de este año. Muchos de estos abandonos son consecuencia de la crisis económica que sufre España desde el 2008: desahucios, paro, el regreso de inmigrantes a sus países de origen. Situaciones en las que es insostenible para las familias cuidar un animal. Esto, sumado al número de personas que durante el verano se deshacen de sus mascotas, coloca a España como uno de los países de la Unión Europea con mayor tasa de abandonos.
Sin embargo, los datos aportados en 2013 por la Comunidad de Madrid son positivos respecto a los de años anteriores. Durante la primera mitad del año se ha reducido un 2% el número de animales que se han quedado sin hogar.
Aun así, estas cifras no son suficientes para paliar el problema de los 18 centros públicos y 10 protectoras privadas incluidas en la red de adopciones de la Comunidad de Madrid, que se declaran desbordadas, a pesar del aumento del número de adopciones.
La mayoría de estos centros reconocen encontrarse por encima del 90% de su capacidad, cuando no están al 100%.
"La adopción de uno de nuestros perros significa que otro perro abandonado ocupará inmediatamente su lugar" explica la protectora de animales El Refugio sobre el procedimiento de acogida.
A pesar de que ha aumentado el número de adopciones un 10,6% en el primer semestre de 2013 con respecto al mismo periodo del año anterior según los datos facilitados por la Comunidad de Madrid, son muchos los prejuicios que impiden a muchas familias adoptar en lugar de comprar. "Creo que la gente no conoce realmente el tema de la adopción y tiene una idea muy distinta de lo que es", afirma Alba Sánchez, de 21 años, adoptante de 'Cookie' en la protectora sevillana Argos.
Dos años después de la muerte de su perra, Alba asistió a una feria de adopción que se celebraba en Madrid. Gracias a esta experiencia, decidió comenzar el proceso de adopción de una perra que encontró en la protectora Argos a través de internet.
"Tuve que contestar a un cuestionario sobre cómo es mi casa (las dimensiones), datos personales, si había tenido o tengo algún animal más, si tenía experiencia en animales de acogida, etc", explicaba la joven madrileña sobre los procedimientos que tuvo que pasar. "Una vez me dieron el visto bueno, unas personas del centro vinieron a mi casa y comprobaron que el sitio fuera habitable para el animal. Una vez hecho, viendo que todo estaba correcto, firmé el contrato y pagué alrededor de 60 euros por las gastos del chip y las vacunas".
Este proceso tiene una duración aproximada de un mes aunque Alba pudo tener a su perra en casa un poco antes de lo previsto. "La primera noche en casa se escondió en un rincón del mueble de la televisión. Es muy ansiosa con la comida, porque estuvo bastante tiempo sin comer mientras estaba en la calle. Por lo demás es una perra cariñosísima y muy juguetona".
Las protectoras no sólo llevan un trámite muy riguroso para la adopción sino que realizan un seguimiento periódico, a través de llamadas, para garantizar que el animal adoptado tiene una existencia digna durante el resto de su vida.
"Un perro adoptado que ha vivido en la calle, ha sido maltratado o simplemente viene de una camada no deseada, te va a querer igual o más que uno adquirido en una tienda porque sabe lo que es estar en la calle y ser abandonado. A la mínima que alguien le muestre un poco de cariño va a ir detrás sin dudarlo", concluye Alba con 'Cookie' entre sus brazos.