La alcaldesa de la capital, Ana Botella, habló el pasado junio de cómo hacer más eficiente la recogida de basura.
"Madrid es de las pocas capitales europeas, si no la única, en las que se recogen los residuos domésticos a diario" defendió Botella y planteó que, si se redujese esa frecuencia, se podrían ahorrar unos millones más para las exiguas arcas consistoriales.
Esto supondría, además del ahorro para la ciudad, un recorte de la tasa de basuras que pagan los madrileños. "Vamos a disminuir el coste, probablemente, de la tasa", señaló Botella, que explicó que la bajada del precio del servicio también estará vinculada con los nuevos pliegos de condiciones que se elaborarán para la renovación de contratos.
Así, a finales de año, que es cuando terminan los actuales convenios, se introducirá el nuevo modelo de contratación pública que actualmente se está implantando como prueba piloto en la limpieza y mantenimiento de zonas verdes en varios distritos y que introduce la productividad como baremo de exigencia a las empresas.
Al hilo de las palabras de Botella, el delegado de Medioambiente, Seguridad y Movilidad, Antonio de Guindos, consideró que no es nada extraño plantear la reducción de los días en que se recoge la basura en la capital puesto que, como consecuencia de la crisis, el volumen de residuos retirados ha disminuido un 3,73 por ciento de enero a mayo, según los datos municipales.
A esto se añade que, el año pasado, la cantidad total de toneladas de basura que se retiraron de la ciudad alcanzó niveles similares a 1996. Aquel año se recogieron un total de 1.212.093 toneladas de residuos y en 2011 fueron 1.200421 las toneladas retiradas. Hay que tener en cuenta que en 1996 el censo de la capital era de 2.866.850 habitantes y actualmente suma 3.269.861 madrileños.
Con todo, De Guindos aseguró que es una cuestión todavía en estudio, por lo que no se ha hecho aún una estimación del ahorro que supondría reducir el número de días en los que se recoge la basura ni cuánto afectaría a la tasa que se paga al respecto.
Hace dos años en Londres se plantearon una serie de recortes presupuestarios. Los restos orgánicos se recogen una vez a la semana, al igual que la basura reciclable, lo cual ocasionó diversas protestas del pueblo londinense.
En Berlín, cada vecino o comunidad de vecinos es responsable de almacenar sus basuras a salvo de la vista de los demás hasta el momento de la recogida, que suele ser una vez a la semana. Los basureros alemanes se ocupan única y exclusivamente de lo que hay dentro de estos inmensos cubos. En caso de que haya basura o restos fuera de ellos, no son recogidos.
En París, la basura orgánica se recoge todos los días mientras que el vidrio sólo una vez a la semana. En cuanto a otros plásticos, papel y embalajes, la recogida es dos veces a la semana.
En Lisboa la basura se recoge todos los días excepto domingos y festivos. El Ayuntamiento lisboeta planteó quitar la recogida de basuras los sábados, pero la medida fue muy criticada y finalmente no se realizará este recorte.