
La organización mantenía a unas veinte víctimas convivientes en un chalet-club de Móstoles bajo control mediante engaño y coerción.
Agentes de la Policía Nacional han detenido a 16 personas que, según la investigación, formaban parte de un entramado criminal dedicado a la explotación de mujeres que ejercían la prostitución en un chalet-club de Móstoles. El grupo se organizaba en varios niveles especializados bajo la dirección de cuatro mujeres de la misma familia, que gestionaban la actividad y ordenaban al resto de integrantes.
Las líderes impartían instrucciones a encargadas, conductores y personal de seguridad para el funcionamiento del establecimiento. Ellas determinaban qué mujeres ocupaban cada 'plaza' y recurrieron al engaño para que las víctimas aceptaran trabajar en el lugar. Para mantener el control contaban con una mano derecha y con tres prostitutas de confianza encargadas de vigilar el funcionamiento y suministrar sustancias a clientes y a víctimas con adicciones.
La estructura incluía además a dos hombres responsables de la seguridad, las cámaras, la publicidad de las mujeres y el contacto con los clientes. Los pagos se efectuaban en metálico o a través de una plataforma de pago, y el grupo utilizaba cinco testaferros para ocultar el dinero y desvincular los beneficios de las dirigentes.
La organización mantenía totalmente sometidas a las mujeres explotadas en el chalet-prostíbulo, donde llegaban a convivir unas veinte víctimas. Las víctimas eran obligadas a dormir hacinadas en el sótano, un espacio acondicionado únicamente para maximizar beneficios. Tres hombres —parejas de tres de las cabecillas— se ocupaban de trasladar a las mujeres a domicilios cuando los clientes lo solicitaban.
Las normas imponían que no pudieran elegir clientes, que debían estar disponibles las veinticuatro horas y que abonaran gastos como 20 euros semanales por limpieza, además de otros costes impuestos verbalmente. Una vez integradas en la organización se les exigían prácticas sexuales adicionales y humillantes, mantener la luz encendida y consumir u ofrecer sustancias estupefacientes a los clientes para aumentar el beneficio económico.
El entramado estaba compuesto en España por al menos 16 personas. Todos fueron detenidos como presuntos autores de los delitos de organización criminal, delitos relativos a la prostitución, salud pública y blanqueo de capitales. En el registro se intervinieron cuatro teléfonos móviles utilizados para la gestión de citas y envío de dinero, más de 800 euros en efectivo y sustancias estupefacientes, entre ellas cocaína y cristal.
Como resultado de la operación fue liberada una de las víctimas y los detenidos quedaron a disposición judicial.
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