El PSOE de Getafe, que gobierna el municipio, y el PP han protagonizado un cruce de acusaciones en relación con los presupuestos participativos que se están debatiendo en los barrios de la ciudad.
Los populares, en un comunicado, han indicado que el Ejecutivo que lidera la socialista Sara Hernández "ha iniciado el proceso administrativo para privatizar" la gestión de este proyecto y que le costaría 72.000 euros al Consistorio.
Según el PP, esta oferta, que se ha presentado a través de un procedimiento negociado con publicidad, supone "derrochar el dinero de los vecinos en un capricho personal de la alcaldesa" pues, a su juicio, los presupuestos participativos "no han interesado a los vecinos ni al tejido social de Getafe".
La formación ha calificado el proyecto como "uno de los principales fracasos" de la regidora puesto que en ellos solo ha participado "un 0,27 % de la población".
Con esta contratación, el PP considera que la regidora pretende "poner en manos de una empresa privada el fomento de la participación ciudadana en todas las fases de los presupuestos participativos, así como desarrollar acciones para implicar a los vecinos en este fracasado proyecto".
Los populares han afirmado que "temen" que la contratación sea "una excusa para enchufar a personas afines al PSOE y a parientes de dirigentes socialistas".
El PSOE ha salido al paso del comunicado de los populares con otro en el que afirma que el fracaso ha sido del principal partido de la oposición en Getafe, que ha intentado "prohibir" los presupuestos participativos mediante una denuncia a la Junta Electoral en la que solicitaba su suspensión hasta después del 26-J.
Una denuncia que no ha prosperado puesto que, a juicio de los socialistas, "forma parte de la gestión habitual del Ayuntamiento de Getafe", a pesar de que "en la pasada legislatura el PP los eliminó".
Según Sara Hernández, al PP "le molesta la participación" y esa denuncia "no hace sino reiterar su rechazo a los vecinos y las asociaciones de Getafe".
La regidora ha cargado contra el PP por no tener "proyecto ni líder" y por oponerse "a que los vecinos puedan elegir qué es lo mejor para sus barrios", ante lo que su Ejecutivo "no va a ceder", dado que el PSOE y su equipo tienen "en su ADN" el derecho a la participación "antes, durante y después de las elecciones".