Los XXV Juegos Olímpicos de Invierno fueron inaugurados oficialmente este viernes con una ceremonia de tres horas y media marcada por el lema ‘Armonía’, un espectáculo de fuerte inspiración operística y con la paz como hilo conductor, que tuvo como escenario principal el Estadio Giuseppe Meazza de Milán, aunque también incluyó conexiones con Cortina d’Ampezzo, Livigno, Predazzo y Bormio.
La ceremonia supuso además el primer gran evento de Kirsty Coventry como presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI), tras ser elegida para el cargo el 20 de marzo de 2025. El inicio del acto estuvo protagonizado por la cantante estadounidense Mariah Carey, en una puesta en escena dominada por el blanco, con un escenario en espiral y los aros olímpicos suspendidos en el aire. La gala combinó música, poesía y moda, con un desfile dedicado a la bandera italiana, y contó con la actuación de Laura Pausini, encargada de interpretar el himno nacional.
Posteriormente se celebró el desfile de las delegaciones, con participación de 92 países y un formato simultáneo en varias sedes. Grecia abrió el paso en Cortina y la anfitriona Italia cerró el desfile al ritmo del aria de Fígaro de ‘El barbero de Sevilla’, de Gioachino Rossini. España, presente con la mayor delegación de su historia, desfiló en la posición 77 y estuvo representada por Olivia Smart en Milán y Quim Salarich en Bormio como abanderados, además de contar con participación española en Predazzo.
Tras el desfile se desarrollaron los discursos institucionales. Giovanni Malagò, presidente del Comité Organizador, tomó primero la palabra antes de ceder el protagonismo a Coventry, quien se dirigió a los deportistas apelando a la emoción y al esfuerzo que supone alcanzar unos Juegos. La presidenta del COI destacó valores como el respeto, la empatía y la unidad, e introdujo el concepto africano ‘ubuntu’, con el que reivindicó que la fortaleza colectiva nace del cuidado mutuo y de la conexión entre personas y comunidades.
El presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, fue el encargado de declarar inaugurados los Juegos. La parte final de la ceremonia elevó el tono simbólico con la interpretación del aria ‘Nessun dorma’ de la ópera ‘Turandot’, a cargo del tenor Andrea Bocelli, mientras se formaba una paloma como emblema de paz. El acto incluyó también una aparición sorpresa de la actriz Charlize Theron.
El cierre de la inauguración llegó con el encendido de dos pebeteros esféricos, uno en Milán y otro en Cortina d’Ampezzo. Los exesquiadores Alberto Tomba y Deborah Compagnoni prendieron el fuego olímpico en el ARCO della Pace, mientras que la esquiadora Sofia Goggia hizo lo propio en la Piazza Angelo Dibona de Cortina, culminando así una ceremonia que combinó tradición, espectáculo y mensaje internacional.