Kaspersky detecta una significativa brecha entre el miedo de las familias por la privacidad de menores y su comportamiento efectivo en plataformas digitales.
Casi la mitad de los progenitores españoles (el 47 por ciento) publica fotografías de sus hijos menores en internet, una práctica que se intensifica en verano. Aunque el 86,7 por ciento de ellos reconoce temer que esas imágenes sean utilizadas de forma indebida, los datos revelan una brecha profunda entre los temores declarados y el comportamiento real en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
Los datos proceden de la encuesta Sharenting: Privacidad infantil y convivencia familiar en la era digital, elaborada por la empresa de ciberseguridad Kaspersky. Según el informe, más de la mitad de los padres (55,5 por ciento) comparte imágenes en las que el rostro del menor aparece claramente visible. Solo un 44,5 por ciento opta por pixelar las fotos o elegir ángulos que dificulten la identificación del niño.
La edad del hijo determina directamente el volumen de su presencia en línea. Los más pequeños concentran la mayor parte de las publicaciones: el 65,3 por ciento de toda la exposición en redes se produce durante la primera infancia. La franja de tres a siete años acumula el 38,1 por ciento, mientras que los menores de tres años representan el 27,2 por ciento restante.
La razón principal que esgrimen los padres para compartir estas imágenes es mantener informados a familiares y amigos sobre los hitos del desarrollo del niño, motivo citado por el 48,5 por ciento. Un 32,1 por ciento lo hace para conservar el recuerdo de etapas importantes, y el 12,5 por ciento señala la necesidad de mantener la cercanía con personas que viven lejos.
WhatsApp es la plataforma más utilizada, con el 48,9 por ciento de los progenitores. Le siguen Facebook (24,5 por ciento) e Instagram (22,8 por ciento). El tráfico de datos móviles en España durante el verano de 2025 creció un 30 por ciento respecto al resto del año, según el operador Finetwork.
Los miedos sobre el uso que puede hacerse de esas imágenes son variados. El 64,7 por ciento teme que las fotografías acaben siendo empleadas con fines comerciales o ilícitos sin ningún tipo de autorización. El 52,7 por ciento preocupa la generación de una huella digital involuntaria que comprometa la privacidad futura del menor. El acoso escolar es otro de los temores señalados, en este caso por el 50 por ciento de los encuestados.
"La huella digital de un menor empieza mucho antes de que tenga conciencia de lo que es internet, y es responsabilidad de los adultos proteger su privacidad presente y futura para evitar que información sensible caiga en las manos equivocadas", advierte Vanessa González, directora de Comunicación de Kaspersky Iberia.
Kaspersky propone varias medidas para proteger a los menores. Configurar los perfiles en su nivel de privacidad más estricto es el primer paso recomendado. La empresa también aconseja recurrir a canales cerrados en aplicaciones de mensajería, con grupos exclusivos formados únicamente por personas de confianza.
En lo que respecta a las fotografías, Kaspersky recomienda ocultar el rostro del menor y evitar publicar información sobre rutinas diarias, horarios escolares o planes inmediatos. Estas precauciones reducen el riesgo de que los datos compartidos sean aprovechados para seguimiento, suplantación de identidad o usos comerciales no autorizados.
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