La sentencia obliga al gigante tecnológico a recuperar el acceso en 15 días y a pagar 2.000 reales de indemnización tras negarse inicialmente a restaurar la cuenta y la biblioteca digital de juegos.
Un jugador de Xbox de Brasil ha conseguido que un juez ordene a Microsoft la restauración de su cuenta y su biblioteca de videojuegos digitales después de que un hackeo le dejara sin acceso y la empresa le negara la posibilidad de recuperarla. La sentencia, dictada en base al Código Civil de Brasil, obliga a Microsoft a restaurar la cuenta en un plazo de 15 días y al pago de 2.000 reales (unos 340 euros) en concepto de indemnización por los daños ocasionados.
El desencuentro entre el jugador, conocido en Reddit como Ordo_Liberal, y Microsoft comenzó hace tres meses, cuando comunicó al servicio técnico que su cuenta había sufrido un hackeo pese a tener la autenticación de dos factores activada. Microsoft confirmó el acceso no autorizado mediante un mensaje automático enviado al correo electrónico del jugador y reconoció que la información había sido modificada.
Sin embargo, la empresa se acogió a ese cambio en los datos para justificar que no podían restaurar la cuenta. Microsoft informó al jugador que su única opción era que la cuenta fuera suspendida permanentemente para evitar cualquier uso posterior, y que la biblioteca de juegos debería ser comprada de nuevo. La suspensión ya había sido ejecutada en el momento en que recibió la notificación.
La situación afectaba no solo a la biblioteca de juegos, sino también a los archivos y documentos guardados en el servicio en la nube OneDrive, que no podían ser recuperados por estar encriptados. Un segundo contacto con el soporte técnico le permitió al jugador constatar que la investigación sobre el hackeo seguía en curso, pese al correo anterior. Decidió entonces demandar a Microsoft para recuperar su cuenta y su contenido.
El fallo judicial toca una cuestión fundamental en la era digital: la adquisición de un videojuego digital no convierte al jugador en el dueño del producto, ya que el pago supone una licencia de uso del juego, no una propiedad. Su disponibilidad futura queda supeditada a la voluntad de la desarrolladora de seguir ofreciendo contenido y de mantener los servidores que lo sustentan.
Esta realidad adquiere mayor relevancia considerando las decisiones recientes del sector. PlayStation ha decidido prescindir del formato de distribución física a partir de 2028, lo que impedirá a los jugadores comprar discos, coleccionar sus juegos favoritos o acceder a ellos en el futuro. Igualmente, Microsoft ha intensificado su enfoque hacia lo digital, potenciando la suscripción Game Pass, mientras que Nintendo, pese a mantener el formato físico con cartuchos, también lanza títulos como tarjetas clave de juego que requieren una descarga digital.
En este contexto, la cuenta de jugador se convierte en la única forma que tienen los usuarios para comprar y jugar a sus videojuegos favoritos. Los juegos se guardan en una biblioteca digital que puede desaparecer en caso de hackeo, cierre de servicio o inactividad prolongada, tal como experimentó el demandante en este caso.
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