La compañía despide a 3.200 trabajadores y prescinde de cinco estudios tras reconocer que su modelo de suscripción no ha dado los resultados esperados.
Xbox ha reconocido que su estrategia centrada en Game Pass —el servicio de suscripción en el que ha invertido cerca de 80.000 millones de dólares (70.194 millones de euros) durante la última década— no ha dado los resultados esperados. La nueva directora ejecutiva de la división, Asha Sharma, comunicó a la plantilla a través de una carta interna el despido de 3.200 empleados —el 20% de la plantilla— y el cierre de cinco estudios de videojuegos, según informó Bloomberg este lunes.
En esa misma carta, Sharma reconoció que Xbox atraviesa "la crisis de hardware más grave de su historia". La directiva, procedente de Instacart y Meta, tomó el cargo en febrero en sustitución de Phil Spencer. Junto a él dejó también la división Sarah Bond, presidenta de Xbox y arquitecta de la estrategia de gasto de 1.000 millones de dólares anuales (unos 877 millones de euros) destinados a Game Pass.
La mayor parte de esos 80.000 millones de dólares se concentró en dos grandes adquisiciones: Activision Blizzard, por 69.000 millones, y ZeniMax, por 7.500 millones. Con esas compras, Xbox buscaba ofrecer a sus suscriptores un catálogo amplio de títulos de alta calidad, con Call of Duty como gran reclamo disponible en Game Pass desde el día de su lanzamiento y sin coste adicional.
La compañía nutrió además el servicio con franquicias como Skyrim, Doom y otros títulos propios, pero no logró acercarse al objetivo fijado en 2017: alcanzar 77 millones de suscriptores en el año fiscal 2026, según un documento publicado durante el proceso judicial por la compra de Activision Blizzard. Hoy, Game Pass ronda los 30 millones de suscriptores, según fuentes cercanas al asunto, cuatro millones menos que cuando la compañía publicó sus cifras en 2024, de acuerdo con The Wall Street Journal.
La subida del precio de la suscripción Ultimate de Game Pass —de 17,99 a 26,99 euros, un incremento del 50%— el pasado octubre desencadenó una cancelación masiva en todo el mundo, según el medio especializado GamesRadar. Uno de los primeros movimientos de Sharma fue revertir ese precio en abril, fijándolo en 20,99 euros.
Incluir en el catálogo bajo demanda un título como Call of Duty, cuya copia individual cuesta 69,99 euros, terminó lastrando las ventas del propio juego. Según Bloomberg, Xbox dejó de ingresar más de 300 millones de dólares por ventas de ese título de Activision en consolas Xbox y PC durante 2024, mientras que PlayStation acaparó el 82% de las ventas de Call of Duty: Black Ops ese mismo año.
El problema estructural, según una investigación de la firma Circana recogida por Gamespot, es que la mayoría de jugadores en Estados Unidos juegan como mucho a dos títulos por año, y una tercera parte del mercado ni siquiera compra uno.
La llegada de Sharma ha traído también cambios en la cúpula directiva. Helen Chiang, exresponsable de Mojang, ha sido nombrada directora de Operaciones, según GamesBeat, junto a Scott Van Vliet y Matthew Ball. Los estudios Mojang (Minecraft) y King (Candy Crush), los dos con mayor número de usuarios activos de la división, reportarán directamente a Sharma a partir de ahora.
En declaraciones realizadas en junio en el canal oficial de YouTube de Bloomberg, la directiva aseguró que Game Pass se había recuperado tras ocho meses de caídas y había retomado el crecimiento. El nuevo objetivo de la compañía es superar los mil millones de jugadores diarios en múltiples plataformas.
Entre los cambios de rumbo más llamativos figura que Call of Duty dejará de estar disponible en Game Pass el mismo día de su lanzamiento. Mientras los títulos multijugador seguirán en el catálogo, Microsoft producirá más juegos exclusivos de Xbox para impulsar la venta de la consola.
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