Ultraprocesados, bajo sospecha en mayores de 65

Ultraprocesados, bajo sospecha en mayores de 65

Un estudio publicado en Clinical Nutrition concluye que las personas de 65 años o más pueden reducir de forma notable los alimentos ultraprocesados sin abandonar una dieta equilibrada y conocida, con mejoras en marcadores ligados a la regulación del apetito y el metabolismo.

Una investigación publicada en la revista Clinical Nutrition concluye que las personas mayores pueden reducir de forma significativa el consumo de alimentos ultraprocesados sin abandonar una dieta conocida y equilibrada, lo que se traduce en mejoras notables en parámetros relacionados con el metabolismo, el apetito y la sensibilidad a la insulina. El estudio se centró en adultos estadounidenses de 65 años o más, muchos con sobrepeso o con factores de riesgo metabólico como colesterol elevado o resistencia a la insulina.

Los participantes siguieron dos dietas distintas, ambas bajas en alimentos ultraprocesados y alineadas con las directrices dietéticas del Gobierno de Estados Unidos. Una incluía carne magra de cerdo, mientras que la otra era vegetariana con productos lácteos y huevos. A pesar de que no se les indicó que perdieran peso ni que redujeran calorías, los participantes adelgazaron de forma natural y perdieron grasa corporal, especialmente abdominal, consumiendo menos calorías de manera espontánea. Entre ambas fases, los sujetos volvieron durante dos semanas a su dieta habitual.

Además de la pérdida de peso, los investigadores observaron una mejoría general en la sensibilidad a la insulina, perfiles de colesterol más saludables y menores niveles de inflamación. También se registraron cambios favorables en hormonas que regulan el apetito y el metabolismo, con efectos similares tanto en la dieta omnívora como en la vegetariana. La proporción de calorías procedentes de ultraprocesados se situó por debajo del 15%, frente a más del 50% habitual en la dieta estadounidense.

El estudio se diseñó para reflejar con mayor fidelidad los hábitos alimentarios cotidianos. Todos los alimentos y tentempiés fueron proporcionados ya preparados y adaptados a las necesidades calóricas de cada participante, con cantidades similares de nutrientes esenciales. A diferencia de ensayos previos, que contrastaban dietas extremas con o sin ultraprocesados, esta investigación se acercó a escenarios más comunes en la población general.

El trabajo, considerado el primero en demostrar beneficios concretos de reducir ultraprocesados de forma realista en adultos mayores, subraya la importancia de preservar la salud metabólica para mantener la movilidad, la autonomía y la calidad de vida en edades avanzadas. Aunque el número de participantes fue limitado y no se diseñó para evaluar el impacto a largo plazo sobre enfermedades crónicas, sus resultados abren la puerta a nuevas investigaciones sobre estrategias alimentarias sostenibles para un envejecimiento saludable.

El artículo también reconoce que aún se desconoce si los adultos mayores pueden mantener estas mejoras sin un apoyo estructurado como el ofrecido en el estudio, y qué elementos concretos del procesamiento de los alimentos son los más perjudiciales. Resolver estas incógnitas podría orientar tanto a los consumidores como a la industria alimentaria hacia opciones más saludables sin renunciar a la comodidad ni al sabor.