La estafa del hijo registra una nueva oleada en España mediante mensajes que simulan emergencias familiares para solicitar dinero por Bizum o transferencias.
Los ciberdelincuentes están intensificando en España una variante del fraude del hijo que comienza con mensajes como “Mamá, se me ha roto el móvil...”, enviados desde números desconocidos para suplantar a un familiar cercano, generar pánico emocional y conseguir que la víctima transfiera dinero sin verificar la identidad del remitente.
El engaño arranca típicamente con un texto en el que los estafadores afirman haber perdido o dañado su teléfono móvil. Desde un número desconocido contactan a la víctima y logran que crea estar comunicándose con un hijo u otro pariente en dificultades.
Ese primer mensaje actúa como gancho del fraude. Los delincuentes explotan la preocupación familiar y construyen una situación ficticia de emergencia para que la víctima reaccione con prisa, sin tiempo para verificar si el mensaje proviene realmente de quien dice ser.
Según ha explicado Kaspersky en un comunicado, los estafadores suelen proponer continuar la conversación por WhatsApp. Una vez que establecen el canal de comunicación, solicitan dinero para resolver una supuesta crisis mediante transferencias inmediatas o pagos a través de Bizum.
Aunque el fraude no es reciente, España experimenta actualmente un repunte significativo del que también ha alertado la Guardia Civil. La estrategia sigue siendo efectiva porque combina tres elementos poderosos: suplantación de identidad, presión emocional y exigencia de rapidez, componentes habituales en las estafas digitales dirigidas a personas particulares.
Kaspersky recomienda desconfiar de cualquier mensaje de un número desconocido que genere urgencia o pida ayuda económica. Asimismo aconseja no realizar transferencias ni envíos de dinero sin confirmar antes la situación por un medio alternativo.
Una de las verificaciones más efectivas consiste en llamar directamente al supuesto familiar a través de su número habitual. Esta comprobación permite desbaratar el engaño antes de que la víctima comparta datos personales o realice un pago.
Ante cualquier sospecha, los expertos recomiendan bloquear el número y eliminar el mensaje. Si ya se ha mantenido conversación con los estafadores o se ha caído en la trampa, conviene preservar todas las pruebas y denunciar lo ocurrido ante las autoridades competentes.