Naciones Unidas estima que entre los dos millones de víctimas del seísmo, el 48% tienen menos de 18 años.
Algunas teorías sociológicas afirman que ante situaciones de gran impacto y catástrofe los niños pueden experimentar grandes cambios en su personalidad, prácticamente es como si dejasen de ser niños, como si se hicieran adultos de golpe. Si esto fuera del todo cierto, la infancia en Haití no sería una condición factible.
Debido a la inestabilidad económica y política extremas del país, la vulnerabilidad de la infancia siempre ha estado presente. De acuerdo con cifras de Unicef 3,8 millones de niños se encontraban en 2009 en una situación de extrema vulnerabilidad, pues debido a la pobreza, habían entrado en un engranaje de privaciones y malos tratos. Sólo la mitad tenía acceso a la enseñanza primaria y la mayoría abandonaban sus estudios.
Ahora la situación es aún peor. El terremoto de siete grados en la escala de Richter que devastó el 12 de enero el área metropolitana de Puerto Príncipe dejó más de 100.000 personas muertas, unas 1,5 millones sin techo y 3 millones de damnificados.
La directora ejecutiva de Unicef Ann M. Veneran ha mostrado su preocupación por la situación actual de los niños haitianos, muchos de los cuales han quedado separados de sus familias y de sus cuidadores. «Estos niños están cada vez más expuestos a la desnutrición y a la enfermedad, a la trata, a la explotación sexual y a la posibilidad de sufrir graves traumas emocionales. Los esfuerzos para proporcionarles alimentos y medicamentos de emergencia, un refugio seguro, protección y atención están en marcha», declaró la directora.
Las adopciones
Unicef da tres razones para no sacar a los niños de un país sumido en una catástrofe natural, en este caso Haití. La primera es que los menores están mejor con sus familias; la segunda, es que en un contexto específico de crisis sacarles puede aumentar su desorientación e influir en su recuperación; y la última es evitar el tráfico de niños.
Por ello, desde la organización se pretende hacer todo lo posible para reunir a los pequeños con sus familias. «La salida del país no siempre es lo mejor para la recuperación del niño», explica la directora de sensibilización de Unicef España, Marta Arias. De hecho, en estos casos la ley regula que se suspendan las adopciones para evitar el tráfico de menores.
Además, «no podemos presuponer que todos los niños que vagan solos por las calles son huérfanos», explica la directora de sensibilización. «Las adopciones o las acogidas son una solución más a largo plazo, cuando la situación de Haití se estabilice» afirmó.
La reconstrucción
Naciones Unidas se prepara para pasar de la etapa de emergencia a la de reconstrucción en Haití, donde se han acelerado las operaciones humanitarias para asistir a unos 3 millones de damnificados.
Por su parte, el Gobierno haitiano comenzará a realojar a las decenas de miles de personas que se han quedado sin hogar en una serie de 'poblados' de nueva creación, cada uno con capacidad para unas 10.000 personas, situados cerca del barrio de Croix des Boquets.
El papel de EE.UU.
Estados Unidos sigue liderando la misión internacional en el país. Tras tomar totalmente el control del aeropuerto de Puerto Príncipe el ejército estadounidense ha anunciado que otros tres aeropuertos, el de Jacmel en la costa y dos en Santo Domingo, el de Barahona y el de San Isidro, están disponibles para la ayuda.
Además, se ha reabierto el puerto de Puerto Príncipe al tráfico, aunque de manera limitada para la llegada de ayuda humanitaria. A partir de este viernes se abrirá al tráfico comercial, una operación fundamental para que vuelva la normalidad al país ya que supondrá normalizar la entrada de ayuda y, sobre todo, de combustible.
En este sentido, el Fondo Monetario Internacional ha estado trabajando con los donantes para que circule el dinero en efectivo en Haití de forma que la gente pueda comprar comida por sí misma y los funcionarios civiles que están trabajando sean pagados.
Sin embargo, las agencias de ayuda reconocen que el reto de la recuperación es enorme, ya que por mucho dinero que circule en los bancos, los haitianos tendrán poco que sacar: el 70% de ellos viven con menos de dos dólares al día.