Con el objetivo de ahorrar energía, la madrugada de este domingo, 29 de marzo, comenzará oficialmente el horario de verano. Los relojes deberán adelantarse una hora, a las 02:00 horas de la madrugada serán las 03:00 horas.
Durante la primera crisis del petróleo en 1974, algunos países decidieron adelantar sus relojes para aprovechar mejor la luz del sol y consumir menos electricidad. Desde ese momento, el cambio de horario se empezó a generalizar y ya en 2001, una directiva estableció que el último domingo de marzo y octubre, dos veces al año, se llevaría a cabo el cambio de horario.
Con este cambio de hora los hogares ahorran unos 300 millones de euros en iluminación, 6 euros por hogar y 210 en edificios e industria, según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
Pero a pesar de estas aparentes ventajas, esta medida también tiene detractores, que exponen los efectos perjudiciales sobre la salud. La alteración del sueño provoca cambios e el organismo debido a la secreción de melatonina, una proteína que regula el sueño.
Las consecuencias son transitorias y leves, nuestro organismo solo necesitará tres o cuatro días para acoplarse a este nuevo horario. A pesar de ellos los expertos aconsejan reducir el tiempo dedicado a la siesta y levantarse 15 minutos antes durante los días anteriores, estos consejos ayudan a adaptarse mejor al cambio.
La excusa de llegar tarde por culpa del despertador ya no existe, los dispositivos móviles, ordenadores o tablets cambian su horario automáticamente, lo que hace de este quebradero de cabeza una tarea más liviana.