Los alumnos que se presentan a la Selectividad o a otras importantes pruebas sienten la presión de saber que se juegan mucho, pero a la hora de ponerse delante del examen lo mejor es leer bien las preguntas, controlar los nervios y no olvidarse de calcular el tiempo que tenemos.
"Se debe ir a la prueba con pensamientos positivos", destaca Modesta Pousada, psicóloga e investigadora de PSiNET (Psicología, Salud y Red), un grupo de investigación de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC).
Todo lo que rodea a los exámenes puede generar ansiedad, y Pousada aconseja, por ejemplo, hacer respiraciones pausadas y no tener pensamientos negativos.
De lo contrario, se crea un círculo de sensaciones negativas que se pueden unir a las físicas (sudoración de las manos, nudo en el estómago y corazón acelerado).
"La tarde antes del examen los jóvenes no deben estudiar, sino hacer cualquier actividad que rompa con el estudio como ir al cine o dar un paseo", ya que así encarará los exámenes más tranquilamente, sobre todo desde el punto de vista psicológico, explica la psicóloga.
Una vez delante de las hojas de los exámenes, Pousada recomienda "leer las preguntas al completo antes de empezar a responder", "comenzar por las cuestiones sobre las que se esté más seguro", "planificar el tiempo" y, por último, "hacer una lectura final" de todo antes de entregar las pruebas.
Asegura que dejar el estudio para los últimos días "no es buena idea, sería como apagar un fuego", pues está demostrado que la memoria con una "práctica distribuida en el tiempo" es mejor que la "masiva".
Ir estudiando durante "un tiempo largo" es más útil que de forma "concentrada", añade.
No obstante, para aquellos que hayan dejado el examen "para última hora", Pousada explica que lo mejor es que "focalicen sus esfuerzos en sacar el máximo provecho al poco tiempo que les queda".
También es importante estudiar dando sentido a aquello que queremos aprender; "una fórmula que funciona es relacionar lo que estudiamos con lo que ya sabemos o vincularlo con fenómenos cotidianos", afirma.
Después, realizar un repaso de forma inmediata al aprendizaje, un segundo al final de la jornada de estudio, un tercero 24 horas más tarde, aunque sea sólo una revisión visual, y el último repaso unas horas antes del examen.
Asimismo, se debe marcar cada asignatura con un color, ya que visualmente ayuda al estudiante sin darse cuenta a asociar los contenidos al contexto correcto y diferenciarlos de otra asignatura.