En la actualidad la mayoría de la gente vive conectada a una red WiFi, anteriormente conocida como WECA (Wireless Ethernet Compatibility Alliance).
Esta tecnología permite a los usuarios conectar los aparatos electrónicos a Internet mediante una red inalámbrica. Pero como el mundo de la tecnología no para de evolucionar, ya conocemos la que podría ser su sucesora, la red LiFi (Light Fidelity).
Esta nueva red consta de un sistema digital que traduce el lenguaje binario de los ceros y los unos en pulsos luminosos (apagados o encendidos, respectivamente) a través de diminutos diodos LED capaces de iluminarse y apagarse millones de veces por segundo. Los creadores del LiFi aseguran que este sistema de datos mediante la luz puede transmitir datos a una velocidad próxima a los 500 megabits por segundo (Mbps), lo que significa que sería una red mucho más rápida que el WiFi.
Algunas de las ventajas principales del LiFi respecto a la red WiFi son que, además de ser más rápida, es hasta diez veces más barata y es adaptable a cualquier fuente luminosa, pudiendo convertir una bombilla en un punto de transmisión de datos. Pero no todo es positivo, ya que con la tecnología LiFi el aparato emisor y receptor deben estar en la misma habitación, puesto que no puede atravesar paredes, y además, no funciona bajo la luz solar directa.
El LiFi se encuentra aún en fase experimental por parte de un grupo de investigadores del Instituto Heinrich Hertz de Berlín y aunque parece que todavía está lejos de popularizarse, el físico Harald Haas, líder del proyecto, cree que algún día el LiFi llegará a dominar el mercado.