Un equipo de científicos ha identificado en Portugal el polen más antiguo jamás encontrado de eudicotiledóneas, el grupo más numeroso de plantas con flores. El hallazgo, publicado en una investigación conjunta del Instituto de Ciencias del Sistema Terrestre de la Universidad de Hannover y del Instituto de Biología Organísmica de la Universidad de Bonn, sitúa la aparición de estas angiospermas hace 123 millones de años, en plena era del Cretácico.
Los granos de polen fosilizado fueron hallados en sedimentos marinos costeros de la Cuenca Lusitana, depositados en un océano poco profundo en el que desembocaban ríos cargados de material vegetal. El análisis confirma que estos granos, denominados tricolpados por los tres surcos en su pared externa, corresponden al grupo de las eudicotiledóneas. Actualmente, cerca del 72 % de las especies de angiospermas vivas producen este tipo de polen.
El origen y expansión de las plantas con flores ha sido uno de los grandes enigmas de la biología desde el siglo XIX. Charles Darwin llegó a calificarlo como un “misterio abominable” por la falta de evidencia fósil concluyente. Este nuevo hallazgo aporta un dato clave al retrasar en aproximadamente dos millones de años la aparición conocida de este tipo de polen y, por tanto, del linaje dominante entre las angiospermas.
“La aparición de las plantas con flores alteró considerablemente la diversidad biológica terrestre”, ha declarado el profesor Ulrich Heimhofer. “Dónde y cuándo comenzó este desarrollo es algo que por fin estamos empezando a comprender con mayor precisión”, añadió la investigadora Julia Gravendyck.
Para datar los sedimentos con la máxima exactitud, los investigadores no se limitaron a los fósiles vegetales. También analizaron conchas marinas fosilizadas presentes en la misma capa sedimentaria. Estas conchas, formadas por carbonato de calcio, conservan la firma isotópica del agua marina en el momento de su formación. La comparación de esta huella química con curvas de referencia de isótopos de estroncio permitió establecer una datación mucho más precisa que la bioestratigrafía tradicional.
El equipo considera que la Cuenca Lusitana, ubicada en una latitud media, sugiere que las primeras angiospermas no eran exclusivas de regiones tropicales, como se creía hasta ahora. Esta perspectiva podría cambiar la visión dominante sobre la distribución geográfica temprana de las plantas con flores.