Salesas Nuevas es el nombre del segundo monasterio dedicado a la Visitación de Santa María, el cual se ubica en la ciudad española de Madrid, específicamente en el barrio de Universidad del Distrito Centro.
Su entrada principal está en la calle de San Bernardo número 72, mientras que también cuenta con un acceso secundario. El monasterio limita al norte con la calle del Divino Pastor, al sur con la calle de Daoíz, al oeste con la calle de San Bernardo y al este con la calle de Monteleón.
Hace más de dos siglos, en el año 1792, la marquesa de Villena y de Estepa, María Luisa Centurión y Velasco, pidió autorización para financiar la construcción de un edificio que funcionaría como convento para las monjas de la Visitación de Nuestra Señora y como colegio de San Francisco de Sales. Este inmueble sería la segunda comunidad salesiana establecida en Madrid, después del monasterio de la Visitación o Salesas Reales, que fue creado en 1748 por la esposa de Fernando VI, Bárbara de Braganza.
La segunda fundación de la Visitación de Santa María tuvo como objetivo educar a las niñas de las familias más prominentes de Madrid, tal y como lo hizo la primera comunidad. Sin embargo, la aprobación de esta fundación no fue fácil, ya que en 1792, el arzobispo de Toledo había prohibido la creación de nuevos conventos en Madrid. La marquesa tuvo que presentar una justificación razonada para su solicitud. Finalmente, el síndico general aprobó la creación de las Salesas Nuevas, argumentando que sería de gran utilidad para la ciudad.
La calle San Bernardo fue elegida como el sitio para la nueva fundación, específicamente en un terreno que consistía en casas que pertenecían al duque de Abrantes y Linares, Ángel de Carvajal Zúñiga y Lancaster. En 1792, la marquesa de Villena intentó comprar las casas a la viuda del duque, las cuales habían sido recientemente reparadas. Un tasador llamado Manuel Bradi valoró las construcciones en 1.015.804 reales y 15 maravedíes, pero finalmente se vendieron por 820.760 reales y 15 maravedíes. La marquesa de Villena pagó la diferencia para cubrir las cargas que existían sobre el inmueble.
Así pues, la comunidad de la Visitación de Santa María no se estableció en un edificio de nueva construcción, sino que ocupó las casas de la calle de San Bernardo que habían sido reparadas recientemente, a partir del 18 de noviembre de 1793. No obstante, se realizaron algunas obras, como la construcción de una iglesia adecuada para la comunidad de clausura, que fue encargada a Manuel Bradi, el mismo tasador de la propiedad. Bradi, un destacado maestro de obras, trabajó en Madrid desde 1777 hasta 1824, y su modesto título no le impidió realizar proyectos de alta calidad y convertirse en un importante urbanista que homogeneizó la trama urbana de la ciudad a finales del siglo XVIII. Sus trabajos reflejan influencias de otros arquitectos de la época, como Ventura Rodríguez, con quien probablemente tuvo contacto. Entre sus proyectos más destacados se encuentran el palacio del duque de Medinaceli en la Calle de Atocha, la plaza de la iglesia neoclásica de Santiago y varios edificios religiosos como la fachada de la desaparecida iglesia de San Miguel o la reconstrucción de varios edificios para comunidades religiosas establecidas en la corte, como las Recogidas, las Arrepentidas o las Cofradías.