Conocer Madrid: Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat

Conocer Madrid: Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat

La iglesia de Nuestra Señora de Montserrat es un templo barroco ubicado en la calle de San Bernardo de Madrid. Su fundación se debió a Felipe IV, quien ordenó acoger a los monjes castellanos que huían del monasterio de Montserrat tras la insurrección en Cataluña.

A pesar de pertenecer a la jurisdicción castellana desde el siglo XV, el monasterio de Montserrat era el principal centro benedictino de Cataluña.

Sin embargo, los monjes catalanes se rebelaron contra los monjes castellanos, a los que expulsaron violentamente, debido a su descontento con el hecho de que el abad fuera casi siempre castellano.

La construcción de la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat fue dirigida por Sebastián Herrera Barnuevo en 1668, durante el reinado de Carlos II. La financiación para la obra fue donada por Pedro Arnaldo Llansol de Romaní y Rabasa de Perellós, barón de Gilet en el Reino de Valencia, quien posteriormente fue ascendido a marqués de Llansol en 1690. La fachada de la iglesia, considerada como la más compleja y elaborada del Barroco local, está inspirada en la de la iglesia del Gesù de Vignola.

Herrera Barnuevo construyó la iglesia elevada sobre un alto basamento para salvar el desnivel de la calle. La fachada está compuesta por tres cuerpos estrechos con cuerpos mayores y menores presionados entre sí, decorados con pilastras de estilo dórico, desdoblándose con frecuencia. Sin embargo, tras el fallecimiento de Herrera, Gaspar de la Peña continuó las obras, pero no logró terminar el presbiterio ni la fachada principal.

Las obras quedaron en pausa hasta 1716, cuando Pedro de Ribera tomó el control. Aunque respetó la fachada original, Ribera redecoró la puerta y los ventanales. Es posible diferenciar los ventanales de Herrera de los de Ribera, ya que los de este último están adornados con copetes, veneras y otros elementos riberescos, mientras que el ventanal clásico del ático central sigue el diseño original de Herrera.

No se conocen los planos originales de la iglesia, por lo que no se sabe si las dos torres que estaban previstas eran obra de Herrera. En todo caso, la construcción de las torres no comenzó hasta 1729, con la torre del lado de la Epístola, y en 1731 se inició la construcción del primer cuerpo de la torre del lado contrario.

Solo se completó la primera torre en 1740. La obra de Pedro de Ribera se caracteriza por su dinamismo decorativo y se remata con un singular chapitel, lo que le da a la iglesia una personalidad y armonía suficientes para entrar en la historia de la arquitectura madrileña.

En la parte superior de la torre se abren dos ventanales de medio punto en cada cara, flanqueados por estípites llamativos. El tejado de pizarra se corona con una arandela y una caperuza con un bulbo decorativo, rematando en el chapitel mencionado que finaliza en una bola del mundo con una cruz.

En la actualidad, la iglesia solo tiene la nave principal y sus capillas, pero en el interior del monasterio aún se pueden observar los cimientos que permiten recrear la planta de una iglesia mucho más grande y ambiciosa que nunca se llegó a terminar.

La falta de recursos y otros motivos diversos impidieron la finalización de la gran cúpula del crucero, la cabecera y las sacristías. Fue hasta 1986 que se construyó el cerramiento actual. La nave principal de la iglesia es de estilo barroco español del siglo XVII, y Pedro de Ribera se encargó del revestimiento ornamental para la contribución estilística de la nave.

En el año 1835, un decreto de la Reina suprimió numerosas casas religiosas en España, incluyendo el monasterio de Montserrat. A partir de ese momento, el monasterio quedó cerrado y se convirtió en una prisión para mujeres, conocida como La Casa Galera.

En 1851, el monasterio e iglesia fueron cedidos a Sor Patrocinio y sus monjas concepcionistas, pero en 1868 fueron expulsados. Fue en 1918 cuando la iglesia fue cedida a los monjes benedictinos de Santo Domingo de Silos, quienes lograron abrir al culto la nave norte de la iglesia en 1922 y la totalidad de la iglesia en 1928.

La guerra civil de 1936 interrumpió la vida de la comunidad monástica, quienes buscaron refugio y algunos fueron martirizados. Después de la guerra, en 1939, seis monjes de Silos ocuparon de nuevo el monasterio y en 1953 se les entregó el resto del edificio que había sido ocupado por la cárcel de mujeres. Fue en 1988 cuando se llevó a cabo una restauración completa de todos los edificios del monasterio durante el priorato de Norberto Núñez, bajo la dirección de los arquitectos Antón Capitel, Antonio Riviere y Consuelo Martorell.