Si te ocupan tu automóvil -y no lo encuentras, porque se lo han llevado- acudes a la Policía o a la Guardia Civil, das la matrícula, muestras tu DNI, aseguras que el automóvil es de tu propiedad, y no te exigen que lo demuestres, porque están convencidos de que no vas a ser tan gilipollas como para acudir a la representación de la Autoridad, y mentirles.
De manera inmediata, la matrícula de ese automóvil pasa al banco de datos de todas las unidades, y no es raro que se encuentre abandonado y, si hay alguien en su interior, sea detenido.
Ahora bien, cuando alguien entra en un piso de tu propiedad, tendrás que acudir al juzgado a presentar la denuncia. Allí te pedirían el contrato de propiedad de la vivienda. Y pasan los días. Contratas a un abogado que te pedirá una provisión de fondos, entre otras cosas para abonarle al procurador sus gestiones. El ladrón de tu coche puede aparcar perfectamente delante de tus narices, y puedes protestar lo que quieras, y no intentes forzar la portezuela para entrar a tu vehículo, porque te pueden detener a ti.
Pasan las semanas. Pasan los meses. El abogado te solicita, lógicamente, más fondos para seguir el procedimiento, y sigues pagando el impuesto de circulación y el seguro del coche. El ladrón le dice al juez que no es suyo el coche, pero que te lo ha alquilado. Pasan más meses. A veces, transcurren dos años, mientras todos los días puedes ver al ladrón conducir tu automóvil, con toda impotencia.
Por fin, el juez te da la razón y el individuo y su familia o sus amigos son obligados a devolverte el automóvil. Tiene la tapicería destrozada, y la chapa, con abolladuras por todas partes. Las tendrás que reparar. Y el abogado te habrá costado entre 6.000 y 20.000 euros. La multa que le han puesto al ladrón nunca te la pagará, porque se ha declarado insolvente.
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