La dirección del PP (Alberto Núñez Feijóo), lleva un par de semanas sin acertar en los términos en los que plantea algunas de sus críticas a la gestión del Gobierno. Al sustituir el análisis y los datos por eslóganes más o menos llamativos -destinados a crear titulares periodísticos, pero fáciles de replicar-, se lo pone a huevo a sus adversarios políticos y suministra munición a los medios afines al Ejecutivo.
El último episodio en el que un error de comunicación le está dando ventaja al Gobierno en el contra relato ha sido el asunto del absentismo laboral. Una cuestión convertida en polémica de amplia y repartida resonancia que ha movilizado contra el PP a todas las fuerzas vivas del sanchismo: empezando por el propio presidente Sánchez, varios de sus ministros, los sindicatos UGT y CC.OO, y las copiosas terminales mediáticas entregadas a la causa.
¿Tiene razón Núñez Feijóo cuando señala que el crecimiento del absentismo laboral es inasumible? En parte sí, pero en la forma de plantearlo, no. La tiene al señalar el absentismo como problema puesto que estamos a la cabeza de este fenómeno en la UE, pero quizá no acertó al hablar del problema como "un cáncer" relacionándolo con posibles fraudes. Y ensanchó el error al plantear que hay casos que deberían aparejar una reducción de la retribución salarial del trabajador dado de baja. No fue afortunada la metáfora del cáncer porque aunque el término: en una de sus acepciones (RAE), se emplea como metáfora social: "para describir la proliferación de situaciones o hechos destructivos dentro de un grupo social", por respeto a quienes sufren la enfermedad toda alusión a esta patología quizá debería quedar constreñida al ámbito médico.
Otro error fue al confundir y mezclar la masiva regularización de migrantes sin papeles que ya estaban en España con el proceso de nacionalizaciones exprés que se apoya en la llamada "ley de nietos". Núñez Feijóo se enredó hablando de "ingeniería social" deslizando una acusación muy grave: se estarían urdiendo las condiciones para un "pucherazo". Las posteriores intervenciones de algunos portavoces del PP no han contribuido a aclarar la posición del partido en un asunto que dada el escenario al que remite contribuye a sembrar desconfianza hacia nuestro sistema electoral y lo hace en un tiempo ya de descuento de la legislatura y cita antes de un año con las urnas en la que, por cierto, según todas las encuestas el ganador sería el Partido Popular. Algunos errores se saldan como bazas para Sánchez y sus propagandistas. 'Manca finezza' que dirían en Roma.
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