<"background-color: inherit; color: inherit; caret-color: auto;">Miles de españoles no pudieron despedirse de sus padres, ni tomarles de la mano ante de morir, ni saber durante muchas horas si estaban vivos o muertos, e ignorando también donde se encontraban sus restos.
Eso ocurrió hace varios meses, Medio año después, tampoco podrán acudir al rito del Día de Todos los Santos, porque unos expertos desconocidos han cerrado ciudades y comunidades, y no se pueden visitar las tumbas de nuestros muertos, y poner una flor de recuerdo y nostalgia, de cariño y dolor.
En el terreno más prosaico, miles de españoles afectados por el confinamiento y reclusión, en el segundo trimestre de este año de desgracias todavía no han cobrado los Ertes, por la irracional organización de una Administración, que posee centenares de oficinas de empleo, que sólo dan empleo a los que trabajan en esas oficinas de empleo, algo así como si los socorristas se dedicaran a salvarse a sí mismos, mientras los bañistas se van ahogando a montones. Eso sí, los que tuvieron la suerte de cobrar los Ertes, y volvieron a abrir los establecimientos, muchos de ellos han ido directamente al paro, porque el restaurante, el bar o la cafetería en la que trabajaban, ha dejado de existir.
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