El esfuerzo de todos

El esfuerzo de todos

Hace poco me preguntaba un compañero si era posible poner gratis el transporte público de pasajeros para facilitar la movilidad durante la salida de crisis económica y social a la que nos ha abocado la Covid-19.

Es una cuestión recurrente hablar del “alto precio de nuestro transporte público” cuando nos vemos inmersos en periodos de crisis económicas, pero la realidad es bien diferente: el 60% del coste del transporte se cubre vía directa a través del Consorcio Regional de Transportes de Madrid (que se financia, a su vez, con ingresos presupuestarios e impuestos), mientras que el usuario paga por vía directa el otro 40% de lo que nos cuesta a los madrileños tener este sistema de transporte.

Es un modelo diseñado para que el transporte sea accesible económicamente para todos, para que cumpla con su función social de facilitar la movilidad y de reducir las brechas sociales. Es un sistema en el que se cumple la premisa de que quien más tenga, más ponga, puesto que se financia con los impuestos de todos los madrileños y ofrece, además, precios reducidos para jóvenes, mayores, familias numerosas y colectivos en riesgo de exclusión.

Estas son las cifras previas a la crisis de la Covid-19, cifras válidas para un entorno “normal” con un funcionamiento normal de la sociedad y con una capacidad de producción y unos índices de desempleo anteriores a la crisis.

Lo que es evidente es que todo el sector del transporte de pasajeros debe afrontar el reto de mantener el nivel de servicio en una situación de excepcionalidad. De media, nuestro transporte ha reducido su capacidad de transporte un 50%. Es decir, que para mover el mismo número de personas necesitaremos el doble de vehículos, necesitaremos el doble de recursos en vehículos, en personal, en combustible, …

Trabajamos en un entorno incierto donde la recuperación económica de nuestra sociedad marcará la demanda del transporte, que también se verá afectada por el nivel de implantación del teletrabajo o de la entrada escalonada al puesto de trabajo. En definitiva podemos hablar de un alto grado de incertidumbre, de unas cifras cambiantes que obligan a los gestores a desarrollar modelos flexibles capaces de adaptarse a los cambios a una velocidad desconocida hasta el momento. Todo, para poder dar el servicio que los madrileños se merecen.

Esta situación nos lleva al convencimiento de que hay que buscar soluciones entre todos. Hace unos días escribía sobre la necesidad de que todo el sector trabajase de la mano. Hablaba de la necesidad de realizar importantes esfuerzos por todas las partes, por el sector público y el sector privado, por el sector del transporte y el sector financiero y, no lo olvidemos, por trabajadores y sindicatos, que deben asumir de igual forma el nuevo escenario en el que nos movemos y las consecuencias de cada decisión. Porque, cuando el sistema se ponga en tensión, la única manera de afrontar la senda de la recuperación es encararla de la mano.

Es el momento en el que todos debemos mostrar responsabilidad social. Si no entendemos el cambio que hemos sufrido, no seremos capaces de recuperarnos. Si las empresas no asumen una reducción drástica de sus ingresos sin penalizar el empleo, estaremos incrementando el tiempo para atravesar este desierto. Si los representantes de los trabajadores no asumen que es momento de arrimar el hombro, todo se volverá más difícil. Y si las Administraciones Públicas no asumen que deben ser el motor y la guía de toda la recuperación, nos dejaremos a muchos por el camino. Buscar soluciones es responsabilidad de todos, es nuestra responsabilidad social.

Por Juan Rubio, portavoz de Cs en la comisión de Transportes de la Asamblea de Madrid


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