Aunque en principio no se le había pedido expresamente desde Bruselas y aunque teóricamente no puede hablar en su nombre, Pedro Sánchez viaja a la China comunista como enviado especial de la Unión Europea.
Sánchez creyó que con sus dos cachicanes, Pumpido y Garcia Ortiz, al mando el uno del Constitucional y el otro de la Fiscalía, ya tenia al Poder Judicial estabulado y con crotal.
Cuando alguna institución internacional, medio de comunicación u organización de cualquier tipo deja en buen lugar a nuestro país, el Gobierno las cita y evoca como reconocimiento externo de su buen hacer.
Le gustaba terminar todas sus intervenciones recordando el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".
No, Pedro Sánchez no comparece esta semana en la sesión de control parlamentario del Congreso.
La economía mundial vive estos días con mucha preocupación la decisión del presidente de Estados Unidos de imponer aranceles a las exportaciones de medio mundo.
Dice el tipo ese que nos ha hecho, por lo pronto, un diez por ciento más pobres que "este es un gran momento para hacerse rico".
Claro que no están las cosas como para echar las campanas al vuelo, pero lo menos que puede decirse es que la política irracional de Trump, que solo es susceptible de ser compartida por los extremistas al borde de la insania (en mi opinión, claro), ha servido para acercar a los lejanos, en un esfuerzo al menos aparente por dar una mano de pintura de concordia hacia un objetivo común.
El nuevo sheriff de la Casa Blanca se ha destapado como un distópico defensor de la autarquía.
Tras conocer el calado de la atrabiliaria, brutal y desproporcionada subida de aranceles anunciada por Donald Trump para los países que comercian con los Estados Unidos, son muchas las voces que se han dejado oír advirtiendo que, lejos de favorecer a las empresas norteamericanas, a no tardar, semejante quiebra de uno de los fundamentos del libre comercio provocará un efecto bumerán lesivo, también para la economía estadounidense.
Corren malos tiempos. Hay cientos de miles de ciudadanos que no saben que el trabajo que tienen en una fábrica de automoción, en una refinería de petróleo, en un hotel, o en una embotelladora de aceite de oliva, se va suprimir.
Esto parece una cruzada por mi parte, pero me siento en el deber de insistir una vez más en que no está el mundo para que nosotros, país europeo y muy afectado por las insensatas medidas iliberales de Trump, sigamos sacudiéndonos los unos a los otros por un quítame allá estas pajas.
Si no fuera porque las cosas son como son, y no como parece que son, uno tendría la tentación de maliciarse un bien apañado consorcio del rey emérito, don Juan Carlos de Borbón, y el expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que siempre fueron buenos amigos, para consolidar el innecesario protagonismo de ambos.
Escribe Milena Busquets en su último libro, 'Ensayo general': "Me gusta la frivolidad y la ligereza, lo que no deja cicatrices".
No se duda de que las cotorras argentinas sean criaturas de dios, pero tampoco de que parecen serlo del diablo.
Conozco desde hace tiempo a mi paisano Miguel Ángel Revilla. Para lo bueno, porque el personaje tiene su gracia, y para lo malo, porque a veces lo que hace -a mí me engañó en una información que me causó bastantes disgustos- no tiene ninguna gracia.
El Gobierno se lo está tomando con calma. Nos habla mucho de la transición energética y del despliegue que se ha hecho en la generación de energías renovables.
Llevada del ímpetu de su añadida encomienda como líderesa del PSOE andaluz, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, parece haber descubierto una nueva faceta del pluriempleo político: el mitin como escenario para insultar sin coste aparente.
Cada uno es libre de compartir o no compartir la decisión unánime tomada en la sala de apelaciones (tres juezas y un juez) del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña en el caso de Dani Alves por agresión sexual.
En los círculos literarios y opináticos, fuera de ellos me parece que bastante menos, se ha levantado una buena polvareda por lo de un libro que un tal Luisge Martín ha escrito sobre los terribles asesinatos de sus propios hijos, Ruth y José, de 6 y 2 años de edad, cometidos por José Bretón, quien tras matarlos los quemó para intentar hacer desaparecer sus cuerpos.
El turismo pone en peligro muchas cosas, pero también hay cosas que ponen en peligro al turismo, y en los Estados Unidos de hoy, una de esas cosas se llama Donald Trump.
Este miércoles, cuando se cumplan, si mis cuentas no fallan, setenta y tres días desde que Donald Trump tomó posesión como presidente de los Estados Unidos, las estructuras comerciales (y económicas) del mundo pueden saltar en pedazos.
El futuro de la OTAN tal y como la conocemos está en el aire. Está por ver qué dirá o con qué amenazará Donald Trump en la próxima cumbre de la Alianza que está previsto celebrarse el próximo 24 de junio en La Haya (Países Bajos).
Me parece que cualquiera que, como yo mismo, haya asistido a la Asamblea que Sumar celebró este domingo, con una vibrante Yolanda Díaz tratando de resucitar el partido-movimiento, se habrá quedado convencido de lo inveraz, incluso de lo absurdo, de los rumores que señalaban que, en una hipotética remodelación de su Gobierno, Pedro Sánchez podría dar por liquidada la coalición con el partido magenta.