El grupo madrileño Tu Otra Bonita publica este viernes un tercer disco de estudio, "¿Verdad o atrevimiento?", su apuesta más importante hasta la fecha, como demuestra el contar por fin con el aval de una multinacional o el de músicos que admiran como Rozalén y Miguel Campello (exintegrante de elBicho).
"Hablamos de 'verdad' porque se mantiene la esencia del grupo, mientras que el riesgo procede de abordar no un cambio radical, pero sí un gran paso lateral en la manera de hacer las cosas", explica el vocalista y compositor Héctor Lacosta en una charla en Madrid.
Tras los autoeditados "Solitario hombre escoba" (2014) y "The Cortijo" (2016), este viernes se publica "¿Verdad o atrevimiento?" bajo el amparo de Warner Music, que llegó al proyecto con el disco ya terminado y que, lejos de cumplir "la fábula de las injerencias de las grandes compañías", les ha conminado a ser más ellos que nunca.
El proyecto sigue así creciendo. Este mismo jueves formará parte de las fiestas de San Isidro en la capital con un concierto de presentación en la mítica sala El Sol y, ya en verano, con su inclusión en el Sonorama Ribera 2018 de Aranda de Duero (Burgos).
Curiosamente, en su anterior disco cantaban: "Hace un tiempo estamos intentando tocar en el Sonorama y nos dicen que hay mucha peña, que se parten la cara las bandas, nos dicen que no hace falta ser buenos, sino tener relevancia o un contrato potente con alguna discográfica".
"Pues, efectivamente, nos hemos tenido que comer nuestras palabras. Fuimos injustos con ellos, porque son uno de los festivales que mejor nos han tratado, pero el ataque era general, cuando descubres puertas que resultan muy difíciles de abrir por tus propios medios", señala Lacosta.
Su "¿Verdad o atrevimiento?" contiene diez canciones "más directas y con más pegada", algo a lo que ha contribuido un nuevo bajista más roquero, Edgar Barrero, tras la salida voluntaria de Pablo González con su toque "más flamenco".
Permanecen Lacosta, además de Félix Vigara (guitarra flamenca), Alber Valecillo (percusión) y Fico Cámara (batería), encargados todos de darle a la producción de este trabajo un tono más luminoso con la asistencia del sevillano Raúl Pérez, con el que ya trabajaron en "The Cortijo", y del mezclador Jordi Cristau (Fito & Fitipaldis).
"Es verdad que las canciones tienen más fuerza, pero es que el tipo de música nos pedía nuevos instrumentos", argumenta el vocalista del grupo sobre unos temas con mayor presencia de teclados y los vientos de Raúl Marques (Calexico).
Eso se percibe en temas como "Voy", acelerado primer anticipo del álbum, en el que plasman una idea de la muerte asociada al amor y al desamor, como una forma de trascender el final.
No es la única forma conjugada del verbo "ir" en el disco. Una de sus joyas, la canción "favorita" de Lacosta y puede que "una rareza" en el conjunto, se titula "Vamos" y homenajea el post punk de León Benavente y Pony Bravo para hablar "con naturalidad, no como un tabú, sobre la fiesta y la perversión que la acompaña".
Su radio de acción se sigue ampliando con unas colaboraciones de altura como la de Rozalén, que llegó a última hora para darle su toque a "Ángulo muerto", o la de Miguel Campello en "Grita", lo cual colmó el sueño de este joven músico salmantino que lleva tatuado en el cuerpo unos versos de elBicho: "Pa contar las penas y alegrías me hacen falta tus manos".
"Me he centrado mucho en que los textos de las canciones fuesen más profundos, que tuviesen un significado que la gente pudiera interiorizar como algo propio, y es que creo que nuestra sátira le restaba importancia a las letras", opina Lacosta.
Ahí queda "Invisibles", otro de los probables "himnos" del álbum y, a su juicio, la que resume el sentido del disco: "Nada ni nadie es imprescindible, porque todo seguirá sin nosotros, lo cual no tiene por qué ser malo; hay que seguir, porque incluso el desamor o la enfermedad tienen su parte buena", sentencia.